Bailando hasta el apagón...

15.2.18


Hoy estoy triste y sentía la necesidad de escribirlo, de compartirlo, de contaros el motivo. Cielos de Papel ha llegado a su fin, es uno de mis blogs de cabecera y la noticia me ha pillado por sorpresa. Al leer la entrada de despedida he sentido tristeza, soledad y vacío. También cabreo.Y he empezado a remontarme al pasado, a ese momento impreciso en el que descubrí el blog. En el que descubrí a Lidia. 

Fue por casualidad, recuerdo que llegué a través de otro blog al que no logro ponerle nombre (lo siento). Me pareció un blog distinto dentro del género romántico, más personal, más cercano, más de mi estilo. Estuve semanas —quizá más de un mes— leyendo en la sombra, me daba un poco de vergüenza comentar las entradas, pensaba que no tenía nada que aportarle, nada que ofrecerle. Me quedaba embobada leyendo su manera de sentir las historias, de compartirlas con los demás. Pero al final me animé, porque las ganas me pudieron, porque me costó morderme los dedos una vez más. Y es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida, porque allí, detrás de aquellas palabras, detrás de las teclas estaba la que hoy es mi amiga. Hace un par de entradas os hablé de ella, de lo que me ha dado a nivel personal, nunca pensé que tendría que escribir otra entrada y menos tan pronto por un motivo así. Si me ha llenado de cosas positivas a nivel personal, como lectora lo ha hecho aún más, porque así nos conocimos, compartiendo lecturas. Mis estanterías están llenas de libros que he conocido gracias a ella. Muchas de mis mejores lecturas de los últimos años han llegado a mí por ella. Kristin Hannah, James Rhodes, Taylor Jenkins Reid, Kerstin Gier, Defreds, Jojo Moyes, Rupi Kaur... Lidia me ha hecho mejor lectora, mejor bloguera, incluso podría decir que mejor persona. 

Hoy estoy triste y también cabreada. Triste porque siempre he sentido que con ella tenía una conexión especial como bloguera y como lectora. Compartíamos el mismo camino, las mismas ganas, las mismas decepciones. Y ahora es inevitable sentirme un poco sola, es inevitable ser más consciente que nunca que no sirve para nada alzar la voz porque siempre saldrás perdiendo. Hemos salido perdiendo. Cabreada porque mientras haya tantos intereses que no tienen nada que ver con la (buena) novela romántica, es un género que va a seguir cayendo en picado, pero sé que es más cómodo mirar hacía a otro lado. Lo sé. Lidia alzó la voz muchas veces, habló alto y claro de lo que mucha gente ve, pero poca gente dice. Y entiendo que haya acabado agotada, porque como ella siempre dijo, era como predicar en el desierto. Qué razón tenías, amiga, qué razón. Yo misma hace un año mandé todo a la mierda, dejé el blog de forma indefinida porque las decepciones me estaban ahogando. Pero volví porque escribir aquí me llena, lo haría aunque no me leyera absolutamente nadie. Sigo aquí porque en esos días raros es una tabla de salvación teclear, aunque hoy sienta que no merece la pena hacerlo. He perdido un blog con el que siempre he aprendido algo. Siempre. Hemos perdido un blog maravilloso, inspirador, único.

Sé que algún día también llegará el apagón en Roots of my heart, llegará un día que dejará de tener sentido todo esto. Pero hasta entonces, seguiré bailando. Seguiré diciendo esta boca es mía.

3 comentarios

  1. Aunque Cielos de papel eche el cierre, sé con seguridad que seguiréis muy en contacto. Igual, diría yo. Me arriesgo a decir que eres una baza importante para, cuando la veas con ganas, animarla a volver. Desde Cielos de papel o desde donde sea.
    Una entrada preciosa donde sin duda traspasa tu amistad con ella.
    Besazo.

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  2. Siento muchísimo ese bajonazo y esa melancolía que te rodea hoy, como para compartir esta entrada triste, y al mismo tiempo, super bonito.
    Es un precioso homenaje.
    Besos y ánimo. Quédate con el recuerdo.

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  3. Moni, el aprendizaje ha sido mutuo.
    Tú también me has descubierto a muchas autoras, me has hecho vibrar con tus entradas, emocionarme y sobre todo, has sido un apoyo incondicional. A tu lado nunca me he sentido sola y también sé cuánto - en estos últimos meses donde cada cual se ha quitado la careta - has perdido por el camino.
    Espero volver, pero ya sabes que no será lo mismo, será otra cosa alejada de ese ambiente tóxico que nos ha ido poco a poco quitando la energía.
    Estoy muy orgullosa de ti, de que estés, de que sigas publicando, te tu honestidad y de que sigas emocionando con tus palabras. Continúa siendo tú, auténtica, y diciendo esta boca es mía.
    Desaparezco del foco pero no de tu vida. Gracias por estar en la mía. Gracias por esta entrada.
    Tenemos un cita para salir a bailar ;)
    Un beso enorme.

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