FEBRERO: Loud like love


Tenía que pasar, lo raro era lo contrario. En febrero llegaron las dudas, muchas y muy fuertes, lo raro era esta tranquilidad. Medio año después de la mudanza llegó el echar de menos y pensar en todo lo que dejé, que fue mucho, quizá demasiado. Lo raro era que no lo hubiera hecho hasta ahora. Quizá fue el ritmo frenético de los primeros meses, empezar a construir un nuevo hogar, sentirnos cerca, y ahora, cuanto todo está asentado es cuando ha llegado el golpe de realidad.

Una mañana paseando a Luca me di cuenta que el problema era yo, que estaba fallando. Miré el cielo, que estaba azul, más azul de lo que lo había visto en el último mes y sentí que todavía no me había acostumbrado, ese era el principal escollo. No me había acostumbrado a esta ciudad en la que en invierno casi no sale el sol —y en otoño, casi que tampoco— y que sigo sin sentir mía, ni siquiera un poco, por mucho que recorra a diario sus calles y me pierda entre su gente.

Durante febrero leí menos, mucho menos de lo habitual los últimos años, pero sin embargo disfruté más. Disfruté de las historias que tenía en las manos como hacía tiempo que no lo hacía, sin pensar en el blog ni en lo que se esperaba de este rincón y fue algo que me alivió. Curiosamente la mayoría fueron historias de amor a lo largo del tiempo, historias que por circunstancias personales se quedaban en stand by, historias que la guerra truncó, historias de amor para las que simplemente no era su momento. Así conocí a Vianne y a Isabelle y la Francia ocupada por el nazismo (El ruiseñor de Kristin Hannah), a Lucía y Diego y ese viaje por Europa que les cambia la vida para siempre (Viajando hacia mi destino + Decidiendo mi destino de Abril Camino), a Sara, Vera y Alex y ese lago que fue testigo de una amistad grabada a fuego (Valiente Vera, pequeña Sara de Neïra) o a Lili y Andreas y su historia de idas y venidas en la Viena y el Berlín de entreguerras (El último baile de Marisa Sicilia).

Escuché mucha música, como siempre. Me empapé de lo nuevo de Rayden, canturreé las canciones que Mr. Brandon escucha mientras se ducha y que ya son también un poco mías. Descubrí canciones de esas que al final acaban en mi banda sonora anual y acabé rescatando canciones que un día sonaron en mi vida, como la que hoy os dejo al final de esta entrada.

En febrero llegaron las dudas, muchas y muy fuertes. Tan fuertes como lo que me ata a esta ciudad en la que casi no sale el sol.

7 comentarios:

  1. Aún tengo resaca reseñil de "Valiente Vera, Pequeña Sara", pero no podía no escribirte en esta entrada, para darte las Gracias por todo lo que aportas (como reseñadora jijij y como AMIGA), eres una Valiente Moni, así que coge aire, levanta la cabecita y como dice la canción " Say what you mean and it turns to a fight" .
    3, 2, 1 ...Salta Valiente ;)
    Un abrazo enorme!

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  2. La ciudad es Madrid? A mí me pasó lo mismo... viví en ella tres años y no pude acostumbrarme, nunca llegué a hacerla mía. El problema es que me trasladé al norte, a Donosti, por amor, y quitando mi pequeña familia de tres que he formado aquí, tampoco siento que nada me haga sentirla como propia... el problema seré yo entonces???

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  3. ¡Ay, Mónica!
    Claro que el problema eres tú. Porque los cambios nunca son fáciles y todos suponen ganar y perder. Significa que arriesgas, que no te conformaste con el camino fácil. Los cambios por amor... también suponen dejar "otros amores", sentirlos, pero lejos.
    Voy camino de los seis años lejos de Córdoba. Lejos de todo y todos. Y no voy a acostumbrarme a vivir aquí nunca (ni siquiera me he empadronado...). Y ¿sabes? te aclimatarás. Y seguirás echando a tu familia y amigos de menos. Mucho. Pero creo que, llega un día en que simplemente decides disfrutar de lo bueno que te ofrece estar donde estás. Así que, déjate arrastrar por la nostalgia de vez en cuando, pero no te des por vencida. Sal, vístete con una sonrisa y vive. Y que esas dudas salten por los aires.
    ¡Un beso!

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  4. A los cambios cuesta acostumbrarse y es normal echar de menos lo que se deja atras, o en otro sitio pero asi es la vida y tenemos que vivirla. Seguro que si no te hubieras mudado tambien estarias dandole vueltas a la cabeza preguntandote si lo habias hecho bien. ¿A que si? Espero que marzo te vaya mejor y resuelvas algunas de esas dudas.

    Saludos

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  5. Wow qué entrada tan sentida.te digo por experiencia propia que el sol incluye mucho en el estado anímico, mucho, pero lo que importa es lo demás. Con so! O sin él, cada día nace un día nuevo,una nueva mañana, y aunque hayas necesitado ese tiempo de inflexión, ya que los cambios son atroces, al final unas encuentra siempre !la manera de seguir adelante. Ánimo!!!
    Muchos besos

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  6. La tierra donde se crece y la familia, siempre siempre se echa de menos; pero piensa que es algo que no nos puede o debe atar. El estar lejos le da sentido y o medida a la magnitud de "eso" que tenemos con nuestros seres queridos y con el lugar en el que nos criamos. Si encima te tocó crecer en uno de esos paraísos que tenemos en España, seguro te costará aún más adaptarte, pero no te desanimes!!!! Piensa que tan sólo han sido 6 meses, aún te quedan 6 más para conocer totalmente ese lugar. A lo mejor te sorprende una primavera y verano magníficos que te hacen querer ese sitio un poquito más!!!
    Ánimo Mónica!!! Y que sepas que "echar de menos" es una sensación magnífica que no nos detenemos a valorar.

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  7. Una entrada muy personal y, para compensar un comentario frívolo: ¡vaya cambiazo de diseño!

    Un saludo

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