27 febrero 2017

VALIENTE VERA, PEQUEÑA SARA, de Neïra

VALIENTE VERA, PEQUEÑA SARA · Romántica Contemporánea

Tenía fe ciega en Neïra y su nueva historia, y creo que ahora mismo no lo puedo decir de muchas autoras románticas, así de jodidas están las cosas. Después de leer Valiente Vera, pequeña Sara puedo decir que Neïra lo ha vuelto a hacer, ha arriesgado con una historia totalmente diferente a la de Oliva y a la de Daniela y ha ganado. La historia de Sara es otra historia llena de sentimientos, de esas que se te clavan dentro y ya no te sueltan jamás.

Me gusta Neïra. Me gusta Neïra en todas sus versiones. En su versión loca de Oliva, en su versión sentida de Daniela y en su versión dulce de Sara. Hace casi dos años que conocí a Oliva y todavía me duele. Hace un año que conocí a Daniela y todavía la siento debajo de la piel. Hace solo unos días que conocí a Sara y sé que se ha quedado un trozo de mi corazón para siempre.

Sara. La pequeña Sara... que sigue en la casa del lago junto a su abuela, sigue andando descalza y con sus vestidos cortos de mil colores. Que sigue pintando, aunque haya perdido un poco la pasión que la arrastraba antaño. Que sigue esperando a Alex... y también a Vera.

Han pasado ocho años desde que Alex dejó de ir a la casa del lago durante el verano. Ocho años sin saber por qué nunca volvió, por qué rompió la promesa que le hizo a Sara. Hace mucho tiempo que su hermana Vera también se marchó, cumplió su sueño de coger las maletas y volar lejos. Atrás quedaron aquellos veranos que pasaron los tres juntos, aquella amistad que parecía irrompible. Aquellos veranos llenos de risas, de juegos, de baños en el lago, de amistad, de besos, de amor. De ese primer amor que difícilmente se olvida. 
Pero Alex vuelve por sorpresa ese verano, ocho años tarde, aunque no para cumplir la promesa que le hizo en su momento a Sara. Vuelve para reformar la casa que su familia tiene en el lago, quiere que su madre vuelva a sonreír, vuelva a ser feliz, tan feliz como siempre debería haber sido. Y se encuentra con Sara, una Sara que en esencia sigue siendo la misma, pero en el fondo no lo es. Juntos tendrán que hacer frente a los años separados, a las decisiones tomadas y al dolor compartido.


Valiente Vera, pequeña Sara habla de amor, del amor por los amigos, por la familia y de ese primer amor que no se olvida. Habla de las decisiones que tomamos y las consecuencias que tienen con el tiempo. Habla del perdón y del dolor. Habla del miedo. Habla de los valientes. Y todo en un marco incomparable, un marco fácilmente reconocible por todos, aquellos veranos de la adolescencia que siempre recuerdas con una sonrisa nostálgica.

Esta historia me ha revuelto algo por dentro, un dolor punzante que hace muchos años decidí enterrar lo más profundo que fui capaz. Esa clase de dolor que nunca terminas de superar, que de alguna manera te deja anclada en el pasado y, que sin darte cuenta, ha moldeado la persona que eres ahora, para bien o para mal. Hace unas pocas semanas sentí un pequeño ramalazo de ese dolor que enterré cuando todavía era prácticamente una cría, curiosamente, tan pequeña e inocente como lo es Sara cuando llega ese último verano con Alex y Vera en el lago. Ese pequeño ramalazo, a pesar del paso de los años, dolió y me amargó varios días, hasta que Mr. Brandon me dijo unas palabras tan parecidas a las que Alex le dice a Sara, que al leerlas ha sido imposible no llorar. Esa clase de palabras directas, incluso duras, que solo pueden decirte las personas que realmente te quieren. Me ha resultado demasiado fácil entender a Sara, me ha resultado demasiado sencillo ponerme en su piel, aunque nuestra pena sea totalmente distinta. Sara, pequeña Sara, si fuera técnicamente posible, traspasaría las páginas del libro para darte un abrazo. Créeme que lo haría.

Recuerdo que cuando acabé Fuimos un invierno tuve la necesidad de contactar con Neïra, de decirle todo lo que me había hecho sentir con esa historia. El email fue corto, cortísimo y la palabra que más aparecía en él era "gracias". Gracias por Oliva y Mario. Por Daniela y Luca. Hoy solo puedo volver a darle las gracias, esta vez por Sara, Alex y Vera. Por Yago. Gracias, Andrea, por hacerme sentir que la romántica —la romántica buena, de calidad, de la que hace sentir— no está del todo muerta, la llevas tú por bandera.

Gracias también a Lidia, porque leer con ella siempre es un plus, siempre hace más grandes las historias que tenemos entre manos. Me descubre matices o sensaciones que leyendo yo sola, posiblemente, hubiera pasado por alto. Eres la compañera perfecta. Podéis leer su reseña en Cielos de Papel, y es tan, tan bonita, que si yo no os he provocado las ganas de conocer a Sara, Alex y Vera, estoy convencida de que ella sí lo hará.

Para los que habéis llegado a este punto y nunca habéis leído a Neïra, creo que Valiente Vera, pequeña Sara es la historia ideal para empezar. Es cortita, es dulce, es intensa y es sentida. 3, 2, 1...¡Saltad, valientes! No os arrepentiréis.



OTRAS RESEÑAS DE NEÏRA

Serie Mario y Oliva (La lista de Oliva + La lista de Mario)
→ Fuimos un invierno (Daniela #1)
→ Fuiste mi verano (Daniela #2)

22 febrero 2017

EL MAPA DE MI PIEL, de María Montesinos


Tenía ganas de seguir descubriendo a María Montesinos después de haber leído La estúpida idea de dejarte marchar, pero no lo he hecho hasta ahora por el tema que trataba esta novela: el cáncer de mama. Reconozco que me tiraba para atrás, no quería leer sobre ello, porque creo que es inevitable sentir miedo, más cuando a nuestro alrededor hay alguien que ha padecido esta enfermedad y ha perdido la batalla.

Lidia me animó y la leímos juntas. Sólo había leído un par de capítulos cuando saltó la noticia del fallecimiento de Bimba Bosé y me costó volver a coger el libro. No podía dejar de pensar "vaya día para ponerme a leer esta historia". Pero lo hice y ahora veo que era necesario, la historia de Celia es necesaria. Porque María no se recrea en la tristeza, en el dolor o en el drama como podría haber hecho, todo lo contrario. El mapa de mi piel es un canto a la esperanza, a la vida y a las ganas de disfrutar de la misma al máximo. El tema está tratado con delicadeza, con mimo, con el cuidado que solo puede poner en sus palabras alguien que ha sentido esta enfermedad muy de cerca.

Celia es una superviviente. Una guerrera que siente su cicatriz como una batalla ganada, aunque por el camino haya perdido, además de su pecho izquierdo, muchas otras cosas: su mejor amiga, su relación con Mario, su trabajo... Pero ahora tiene en sus manos un nuevo comienzo, una nueva vida, una nueva ilusión. Una oportunidad para ser feliz. Para VIVIR. Y esa nueva etapa es justamente lo que María nos cuenta en El mapa de mi piel. La vida de Celia un año después del diagnostico y de la operación. Sus pensamientos, su recuperación, sus ganas de seguir adelante y de luchar.

Nunca sabemos lo que ocurrirá mañana. Esa incertidumbre nos acompaña desde el día en que nacemos, y sobre todo, desde el día en que somos realmente conscientes de que algún día moriremos, aunque no sepamos cuándo ni cómo. (...) Eso es lo emocionante de la vida, la cajita de Forrest Gump, llena de bombones dulces y amargos, de los que te gustan y los que no, aunque sepas que, al final, vas a tener que comértelos todos. Es mejor así, vivir una vida inesperada, con amores inesperados, carreteras poco transitadas, curvas de agárrate y no te menees, giros de ciento ochenta grados que te obligan a ir despacio, en buena compañía, disfrutando el paisaje, sin importar cuándo llegues. Todos terminamos llegando de una forma u otra.


Podría hablaros mucho más de Celia, de sus miedos, de sus dudas, de esa nueva vida, de Leo, de Nico... ¿Pero sabéis? Creo que en este caso estaría haciendo mal, os estaría descubriendo sentimientos y emociones que debéis sentir en vuestra propia piel junto a Celia, con cada palabra, con cada página de su historia. ¿Sabéis esa sensación que se os queda en el cuerpo cuando sentís que una historia os ha hecho bien? Terminé El mapa de mi piel sintiendo que me había hecho bien su lectura, que no haberla leído dejándome llevar por mi respeto, hubiera sido un error. Leerla con Lidia sólo fue la guinda que le hacía falta a esta lectura, era una compañía que necesitaba para hacer frente a la historia de Celia.


Sé que la banda sonora que suena en la historia de Celia para María Montesinos es La vie en rose versionada por Zaz, pero con su permiso, esta es una de esas veces en las que la historia me pide una canción diferente y quiero que suene la voz de Bimba. Ella, con su lucha, su sonrisa constante y ese optimismo que rezumaba. Tan diferente, tan única. Tan Celia en su misma batalla. Entre caminos, sin esperarlo, siento que le viene como anillo al dedo a la historia de Celia.



OTRAS RESEÑAS DE MARÍA MONTESINOS

La estúpida idea de dejarte marchar

14 febrero 2017

...menos mal que me quemé

Casi me lo pierdo de Primero de Poeta
Patricia Benito


«Estuve a punto de irme.
Casi me pierdo el abrazo prometido.
No era el sitio perfecto.

A veces pienso que es tan difícil...
Que se junten dos personas,
que se rían al mismo tiempo,
que se sientan en el mismo intento,
que se piensen con el mismo vuelco.

A veces creo que es complicado.
Que se encuentren dos ganas,
que se pestañeen sincronizadas,
que se alineen desenredadas,
que se deseen desenfrenadas.

A veces parece imposible.
Que se quieran para después,
que se desmonten siempre al revés
y se desboquen sobre parquet.

A veces lo dudo.
Que se desarmen sin tapujos,
que se acicalen sin orgullo,
que se rescaten sin ningún truco.

A veces, no sé.
Demasiados requisitos para querer.

Estuve a punto de irme.
Casi me lo pierdo.
Menos mal que me quemé».


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