22 enero 2017

Y llegaron los Reyes Magos...

Empecé enero arrastrando una maleta llena de abrazos y besos, pero también de decepción, dolor y desilusión. Y volví a sentirme pequeña, pequeña y cansada, con la sensación de que esta vez sí, había llegado la gota que colmara el vaso. Ningún corazón puede soportar tantos remiendos, por muy bien que cosas sonrisas en la cara.

Sólo tuvieron que pasar tres días desde mi vuelta a Villa Brandon, para que una vez más, un mes de enero me demostrara que la vida es impredecible, que hoy estás aquí y mañana ya no. Y da igual lo bien que te sientas, los planes que hagas y lo joven que seas. Somos más frágiles de lo que pensamos, aunque a veces nos sintamos invencibles.

Los Reyes Magos llegaron, aunque en sus sacos trajeran otra pérdida. Y entre incredulidad y tristeza, nos llenaron de letras: Instrumental: Memorias de música, medicina y locura de James Rhodes, The time of my life de Hadley Freeman y El silencio de la ciudad blanca de Eva García Saénz de Urturi.

Entre unas cosas y otras, perdí un poco las ganas de leer, de compartir y de escribir. Dejó de llenarme lo que un día me hizo ilusión. No tenía nada de ver con lo que quería, con lo que imaginaba, había perdido el impulso. Siempre he pensado que cuando no tienes algo que decir, es mejor no llenar el silencio con chorradas. Y disfrutando de ese silencio empecé a pintar las paredes de azul cielo y a poner de capitana del barco a la chica tormenta. Quizá no fuera tan guapa y estilosa como su antecesora —que era todo luz y calidez—, pero tormenta me transmitía fuerza, tenacidad y ganas. Siguiendo su estela, empecé a caminar sin hacer caso del ruido, pensando que quizá sí faltaban muchas cosas por decir, mucho por escribir. Desempolvé una lista de libros pendientes que ya ni recordaba que había escrito años atrás, y recorrí las estanterías de la biblioteca de la ciudad con una emoción que creía perdida. Delphine de Vigan hizo el resto. Volvieron mis ganas de leer, y sobre todo, de disfrutar leyendo. Me salvó de una crisis que empezaba a parecerme eterna. El resto, como se suele decir, es historia.

Y aquí empieza la versión 3.0 de Miss Brandon, quizá algo diferente, pero con el mismo corazón detrás de las teclas. Palabrita.



*La frase en cursiva es un fragmento de Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan

6 comentarios:

  1. Y Llegaron los Reyes Magos, hoy, 22 de enero de 2017 regalándonos esta brillante entrada. Me gusta esta versión 3.0 de Miss Brandon, perseverante, tenaz y rebelde porque sí, porque siempre es necesario salirse de lo "establecido y esperado" para ser una misma. Estoy segura que nos vas a regalar muchísimos momentos bonitos, intensos y especiales, no sólo con las lecturas, sino con estas entradas tan preciosas y humanas que haces, porque se nota que esto no es sólo un blog, Moni, Miss Brandon eres tú, pones alma corazón y muchas ganas en este proyecto y me alegro que te haya traído la tormenta con rayos y todo como cual Dorothy siguiendo su camino de baldosas amarillas...
    Te leo con una sonrisa en la cara porque este año presiento que vamos a compartir muchos momentos bonitos..sólo puedo decirte, como lo hice una vez hace ya un añito y dos meses, GRACIAS, Gracias por tener un blog donde se puede respirar tan bien, donde encontrar a una persona detrás que ama tanto los libros que lo vuelca todo en sus reseñas. ^^
    Un besote enorme bonica!!! y Bienvenida de nuevo, Mujer Tormenta ;)

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  2. Dos palabras: Me encanta.
    Más vida, más música, más lecturas, más verdad. Más luz, aunque sea en modo de relámpagos que preceden a esa tormenta. Feliz de tenerte en el camino.
    Un beso.

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  3. ¡Hola! Me ha gustado tu blog y ya tienes una nueva seguidora ;) Me quedo por aquí y espero que puedas pasarte por mi blog y quedarte.
    Nos leemos. Kisses ^^

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  4. Pocas veces un blogger me hace emocionarme al leerle, no importa lo que escriba porque sé que pone una esencia de sí en sus letras y créeme que tú eres una de ellas, desde ya te digo que eres de mis favoritas.
    Aunque hace poco conocí tu blog y me quedé sin pensármelo, leyendo tus entradas como quien lee el periódico sin comentar, hoy te digo que aquí seguiré a esta versión 3.0 de Miss Brandon.
    Siempre hay un arcoiris detrás de la tormenta.

    ¡Un beso! Nos leemos. ;3

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  5. Escribes tan bonito, y tan desde el alma :)
    Me alegro de que te hayas reencontrado con la lectura
    Mil besos!

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  6. Preciosa.
    La entrada, todo el fragmento, podría estar entre las páginas de un libro.
    Muy bonita, Mónica. No se puede decir más.

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