29 diciembre 2016

ADIÓS 2016. Libros, música y vida

Si esta entrada tuviera música, sonaría Hooked on a feeling ♫

Dos mil dieciséis, empezaste como un año más, parecía que ibas a ser igual de monótono que los últimos, pero pronto empezaste a mostrar tu cara y lo hiciste de la peor manera. La víspera de Reyes, mientras compraba los últimos regalos, una llamada me dejaría fuera de juego. Una llamada inesperada que terminó con un viaje exprés a Madrid. Un viaje triste y frío, para despedir a alguien que se había ido de manera repentina. 
Los meses siguientes fueron tranquilos, pero todavía me tenías reservadas más sorpresas, aunque esta vez más agradables. De golpe y porrazo, y sin estar preparada, tenía dos semanas para meter toda mi vida en cajas de cartón, y lo más difícil no fue empaquetar tanto en tan poco tiempo, lo realmente difícil fue dejar a los míos. Hacía años que no lloraba hasta quedarme seca por dentro, me partía el corazón marcharme, sobre todo, porque en ese momento tomara la decisión que tomara lo sentía como una pérdida: ¿Mi familia o Mr. Brandon? El futuro de la relación estaba en mis manos, y saberlo me creaba tal ansiedad que pasé unos días realmente malos. Siempre fui de las que decía que jamás dejaría todo por amor, jamás. Y al final... lo he hecho. Nunca olvidaré ese día de finales de julio, cuando arrastraba una maleta de casi 12 kilos mientras me despedía de mi abuela, mi 'madre' a efectos prácticos, la persona que más quiero en este mundo. Me dolía tanto, sobre todo verla llorar, que estuve todo el viaje en tren hasta Madrid escuchando en bucle Organs de Of Monsters and Men. La melancolía y la tristeza que destilaba la voz de Nanna Bryndís era exactamente la que sentía en ese momento. Quería escupir el miedo que me embargaba. 

Los primeros días lejos de casa fueron difíciles, no voy a mentir, pero Mr. Brandon lo hizo todo mucho más sencillo, con esa paciencia infinita que a veces no sé bien de dónde saca. Mi madre siempre ha dicho que la paciencia es un don, quizá tenga razón. Nos instalamos en Villa Brandon a principios de agosto y pronto las semanas volaron, y todo empezó a ser... fácil. Todavía me sorprende mi poder de adaptación, con lo reacia que siempre he sido a los cambios, incluso a los más insignificantes. Sólo faltaba Luca en la ecuación, nuestro pequeño Luca, y llegó a mediados de octubre, por sorpresa, como las cosas más bonitas. Un regalo de Navidad adelantado, y el principio de la familia Brandon.

A pesar de los momentos tristes o complicados, ya ves que me has dado regalos bonitos, y has traído a mi vida personas de las que suman, de las que te hacen crecer, que al final son las que realmente merecen la pena. Me has traído a Lidia, y ha sido un apoyo fundamental en estos meses de cambios. Compañera de lecturas, de recomendaciones y de confidencias. No soy una persona que utilice el término "amiga" a la ligera, pero sin duda ella cada día me demuestra que está ahí, que es una de esas personas bonitas que la vida cruza en nuestro camino para que sea más plena.

Gracias por grandes lecturas, dos mil dieciséis.

Gracias por Pablo, por ese Pablo de Martina en tierra firme, ese Pablo que me puso la piel de gallina y me hizo derramar lágrimas como puños. Por su madurez, su sensatez, su entrega, por amar a Martina más que al mar.
Gracias por Daniela y Luca, porque ambos me hicieron vivir una de las historias de amor más bonitas que he leído. Por ser personajes de carne y hueso, con sus errores, sus miedos, sus inseguridades.
Gracias por Lucas y Valerie. Me hicieron reír cuando se conocieron, y me emocionaron cuando tuvieron que luchar por su historia. Supieron tocar la tecla adecuada para dejarme huella con esa segunda parte. Real y sentida, de las que te apretujan el corazón.
Gracias por Gideon y Sylvia, y por Sarah y Liam, por demostrarme que el amor, el amor puro, puede romper la barrera del tiempo y la distancia.
Gracias por Rin y Via, los más jovenzuelos de esta lista de agradecimientos y protagonistas de una de las historias más bonitas y especiales que he leído en mi vida. Una de esas historias que te producen una sensación de bienestar y te dejan con una sonrisa en la cara. Fue precioso conocerlos este año y acompañarles en su camino.
Gracias por Lauren y Ryan, y por Elsie y Ben. Por sus historias, diferentes pero igual de sentidas. Por dejarme los sentimientos a flor de piel y con la cabeza echando humo de tanto que me hicieron reflexionar sobre el amor y la vida. ¿Hay algo más bonito que eso?
Gracias por Serendipia, por esos fragmentos que tanto me han acompañado en mis momentos más flojos y, que en muchas ocasiones, me han dado una pizca consuelo entre tanto cambio vivido.
Gracias por Julieta, esa chica tan... ¡demasiado!, que llegó a mi vida por sorpresa y cuando más falta me hacía, cuando necesitaba dejar de preocuparme, necesitaba evadirme... Necesitaba reír. Y ella, con sus calcetines dispares, su incontinencia verbal, su adicción al helado de kinder y a las pelis de Tim Burton, puso color a un diciembre que se presentaba gris.

Gracias también por las canciones que han sonado en mi Ipod. Por esas canciones para el tiempo y la distancia, canciones que me recuerdan momentos, despedidas, sonrisas, lágrimas, abrazos... Canciones que también son tuyas, dos mil dieciséis.


01. High, de Young Rising Sons
02. Nowhere to go, de Hurricane Love
03. The riot's gone, de Santigold
04. Trouble I'm in, de Twinbed
05. Take me out, de Franz Ferdinand
06. Too far, de Anna F.
07. Wake up, de Arcade Fire
08. Burn, de The Cure
09. Forget, de Marina and the diamonds
10. Organs, de Of Monsters and Men
11. Fairy paradise, de CocoRosie
12. 1957, de Milo Greene
13. Keep your lips sealed, de The Dø
14. Setting the word on fire, de Kenny Chesney con P!nk
15. Stop desire, de Tegan and Sara
16. Hooked on a feeling, de Blue Swede

· B o n u s t r a c k ·

01. Matemática de la carne, de Rayden
02. Oh, sana, de Miss Caffeina
03. I.M.T. Incapacidad moral transitoria, de Love of Lesbian
04. Te debo un baile, de The New Raemon
05. El baile, de Izal



01. Viento de cara, de Supersubmarina 
(Horizonte Martina, de Elísabet Benavent)
02. Maldita dulzura, de Vetusta Morla con Carla Morrison
(Bilogía Daniela, de Neïra)
03. About a girl, de Nirvana 
(33 razones para volver a verte, de Alice Kellen)
04. All I want, de Kodaline 
(La estúpida idea de dejarte marchar, de María Montesinos)
05. Another love, de Tom Odell 
(Todas las estrellas son para ti, de J. de la Rosa)
06. Nothing compares to you, de Passenger, The Once y Stu Larsen
(Por siempre, ¿felices?, de Taylor Jenkins Reid)
07. In my veins, de Andrew Belle con Erin McCarley
(La voz de Archer, de Mia Sheridan)
08. I will wait, de Mumford & sons 
(Laura va a por todas, de Marta Francés)
09. Oblivion, de Bastille 
(Bilogía Lucía, de Saray García)
10. Invincible, de Muse 
(Juntos somos invencibles, de Joana Arteaga)


PD1. Alguna vez os he contado que cada año hago una lista de Spotify con las canciones que me han acompañado en el transcurso del mismo. Hace unos meses os comenté que tenía la idea de este año convertirlo en algo físico, hacerle una carátula y tener un CD con la banda sonora de este 2016. María Ángeles (Una bloguera eventual) me dijo que le gustaría que lo compartiera con vosotros, que le hiciera fotos a ese CD. De momento no lo tengo apañado pero en cuanto lo tenga os lo enseñaré, lo que sí tengo es la carátula y la lista de canciones, y eso sí lo comparto hoy con vosotros para cerrar el año.

PD2. Me parecía chulo también compartir con vosotros esas canciones que acompañan algunas de las historias que he leído, canciones que al escucharlas ahora me llevan directamente a ellas, a lo que me hicieron sentir en su momento. A Pablo y Martina, a Daniela y Luca, a Lauren y Ryan... Muchas de estas historias, como sabéis, han dejado su huella este año. Algunas, también musicalmente.

21 diciembre 2016

Feliz Navidad


Y llegó la Navidad...

¡Qué rápido ha pasado el tiempo! Me parece increíble que el 2016 esté dando sus últimos coletazos, que se cumpla medio año desde la mudanza y que Luca lleve ya en nuestras vidas más de dos meses. 

No soy una persona muy navideña, como ya os dije en mi último post, pero este año he disfrutado comprando el árbol, los adornos, las luces y un montón de chuminadas. Quizá porque es la primera Navidad que vamos a pasar todos los días juntos, con todas esas primeras veces que eso conlleva. Va a ser la primera Navidad de Luca, aunque con él hemos hecho trampas y lleva ya unas semanas gozando de uno de sus regalos, y digo gozando con todas las letras, porque le ha encantado su nueva cama, que es tan grande, tan calentita y tan mullida que yo le llamo "el palacete". Ya podéis imaginar como está el tío, ¡cómo un marajá! 

Es una Navidad diferente y quizá un poco triste, porque echar de menos a diario es complicado, pero en estas fechas siempre cuesta un poquito más. Espero poder ir a casa, aunque sea un día, a achuchar a los míos. Creo que hasta me conformaría con cinco minutos... Voy a desearlo muy fuerte, ¿no dicen que en Navidad todo es posible?

Qué paséis unos días de fiestas estupendos, que disfrutéis de la familia, de las comidas ricas, de los dulces... y de los regalos. ¡Qué os regalen muchos libros que luego compartir con el mundo! Y sobre todo, que seáis muy, muy felices.

20 diciembre 2016

La magia de la Navidad... o algo así


Descubrí la maravillosa historia de El jinete de bronce hace siete años. Salía de trabajar y en cuanto llegaba a casa, me pegaba a la pantalla del ordenador para poder seguir disfrutando de la historia de Tatiana y Aleksandr —yo siempre he sido de poner su nombre en ruso—. Por aquel entonces todavía no tenía libro electrónico, y acababa con los ojos hechitos polvo de leer hasta las tantas de la madrugada en el portátil. 

Fue a finales de noviembre del 2009 cuando empecé a buscar el libro como una loca, y cuando digo como una loca, es como una LOCA. Mi tía y una amiga lo buscaron en Barcelona, Mr. Brandon en Madrid, y cada viaje que hacía a alguna ciudad siempre había un hueco para buscar El jinete de bronce. También lo busqué en webs de librerías de segunda mano, y escribí a varias editoriales. Algunas me contestaron diciéndome que no tenían previsto publicarlo, otras decidieron mandar mi correo directamente a la papelera, o simplemente pasar de él. 

Un par de meses más tarde de empezar la búsqueda encontré Tatiana y Alexander y El jardín de verano, cosa que tampoco era fácil en aquel momento, porque la editorial que había publicado la trilogía había echado el cierre y había ejemplares contados. Pero El jinete... El jinete de bronce se me resistía. Y cuando en 2011 DeBolsillo por fin lo reeditó, fui la persona más feliz del mundo, sin exagerar ni pizca. Aunque también perdí un poco la esperanza de encontrarlo en formato grande para completar la trilogía. Lo veía imposible.

No soy una persona muy navideña, aunque desde que conocí a Mr. Brandon y nació mi princesa —mi prima, que es más sobrina que otra cosa— he dejado de ser un poco como el Grinch. Pero creo que voy a tener que empezar a creer en la magia de la Navidad, porque quiero pensar, que lo que pasó ayer tiene que ser algo de eso.

Ayer Mr. Brandon volvía al trabajo después de unas semanas de vacaciones, y yo tenía previsto pasarme la tarde arreglando armarios. Pero al final, disfrutamos de un día más para estar los tres juntos, y decidimos ir a dar una vuelta a Alcalá de Henares con Luca. Paseamos por esas calles céntricas que tanto me gustan, hasta que llegamos a las casetas navideñas de la Plaza Cervantes —unas poquitas eran de libros—. Los libros ya sabéis que son cómo un imán. Miré un poco por encima, en una caseta había varios títulos románticos en tapa dura por 5€ —y 3 x 10€—, y cuando ya me iba a dar la vuelta, levanté la vista a los primeros libros de la fila y ahí estaba. El jinete de bronce de Paullina Simons. Tuve que mirar dos veces, porque de verdad que pensaba que estaba leyendo mal el lomo, y cuando vi que no, que estaba leyendo perfectamente, pegué tal grito que asusté al señor del puestecito. Yo creo que el pobre no sabía la joya que tenía ahí escondida.

Y aquí estoy hoy, con Goodbye my lover sonando de fondo, porque es muy Tatia y Shura, ¿no creéis?. Todavía sin poder creer que lo tenga en mis manos. Anoche lo toquiteé un montón de veces, para cerciorarme de que realmente ¡¡¡lo he encontrado!!! Mr. Brandon se reía, claro, mientras me decía "a mi no me miras así". Qué guasa tiene el tío. Creo que esto merece una relectura navideña... Quizá era el broche lector que me pedía el cuerpo. Quién sabe...
¡Soldado! Deja que acune tu cabeza y acaricie tu rostro, déjame que bese tus queridos y dulces labios, que llore a través de los mares y que susurre a través de la helada tierra rusa lo que siento por ti... Luga, Ludoga, Leningrado, Lazarevo... A través de Finlandia, a través de Suecia, a Estados Unidos, con la mano extendida, me levanto y avanzo, con el corcel negro al galope y sin jinete en mi estela. Tu corazón, tu fusil, me consolarán, serán mi cuna y mi tumba. Lazarevo te trae a mi alma, en los amaneceres y en las noches de luna junto al Kama. Cuando me busques, búscame allí, porque es allí donde estaré todos los días de mi vida.

18 diciembre 2016

¿QUIÉN ERES, CRISTINA?, de Rosario Tey

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
¿QUIÉN ERES CRISTINA?


Ella nunca imaginó que las consecuencias de su mentira le estallaran tan de repente... Él jamás contó con que todo se derrumbara...


Descubrí a Rosario Tey hace poco más de dos años con su primera novela, Ríndete, Carolina y me enamoró, no tengo otra manera de describirlo. Me enamoró su manera de escribir, y también lo hizo la historia. En aquella novela no sólo contaba la historia de Carolina, sino que también tenía bastante protagonismo su hermana Cristina y su relación con Raúl. Rosario dijo que escribiría su historia, y después de dos largos años, el pasado viernes, por fin, veía la luz ¿Quién eres, Cristina?

Las expectativas altas son una mierda, y nunca he sido tan consciente de ello como ahora mismo. Terminé ayer de leer la novela y sigo con una sensación agridulce y con algo de tristeza todavía pegada a la suela de mis zapatos. ¿Es una mala novela? Por supuesto que no lo es, y todo lo que voy a escribir a continuación simplemente es una opinión personal, desde el corazón, desde el cariño que les tengo tanto a Cristina como a Raúl. Y es que ¿Quién eres, Cristina? tenía todas las papeletas para que me encantara y se convirtiera en mi broche lector del año —tenía todas mis esperanzas puestas en ella—. Es una historia que nos cuenta que pasa después de "comerse las perdices", y esa clase de historias siempre me llegan de una manera especial. Pero en este caso, no ha sido así.

La historia inercala capítulos del presente, cuando el matrimonio de Cristina y Raúl empieza a hacer aguas, con capítulos de aquel día en el que se conocieron, en el chiringuito, el mismo momento en el que Carolina se reencuentra con Héctor y da el pistoletazo de salida Ríndete, Carolina. Ha sido una pasada conocer esas primeras conversaciones entre Cris y Raúl, las he disfrutado enormemente. Me han hecho sonreír en muchos momentos.


¿Pero qué es lo que me ha dejado ese regustillo agridulce? Había "conflictos" entre la pareja que estaba claro que en el futuro llegarían, era lógico que en algún momento tuvieran que afrontar las consecuencias de la difícil decisión que tomaron en el pasado. Pero ha habido otros "conflictos" —por llamarlos de alguna manera— que no me han convencido en absoluto. Como, por ejemplo, meter en juego a un personaje que quedó atrás en Ríndete, Carolina, y que para mi gusto, aquí, con Cristina y Raúl, no pintaba nada —posiblemente, esto sea lo que menos me ha agradado de la historia—. En este libro se hacen tanto daño, se equivocan tanto el uno con el otro, que me ha dado muchísima pena verlos llegar a ese extremo, porque pienso que no se lo merecían y tampoco es lo quería para ellos. Y más cuando se palpa en cada línea que se adoran, que se aman, que la llama sigue tan viva como el primer día.

La vida no es de color rosa, mantener vivo el amor tampoco es una tarea sencilla, y Rosario pienso que es lo que quería retratar en esta novela, pero como digo, hay ciertos puntos que creo que no eran necesarios. Sin ellos, posiblemente, para mi hubiese sido una historia de las que dejan huella, de las que recuerdo con cariño a pesar del tiempo. Como me ocurrió con la historia de su hermana Carolina.

Dicen que el ser humano produce su propio aroma a partir de su dieta, procesos químicos y los llamados compuestos orgánicos volátiles. Que cada persona tiene un olor tan único e intransferible como su huella dactilar. Tenía que ser cierto, ya que Elena y Cristina, en mi cama, desprendían una fragancia exclusiva en el mundo. Una adictiva mezcla entre caramelo y melocotón. Las dos, juntas, olían a fruta fresca, a lavanda y vainilla… Olían a algo muy mío. A todo lo que yo deseaba conservar a mi lado
Me reitero diciendo que es una buena novela, no quiero que nadie se lleve las manos a la cabeza al leerme. Hay fragmentos que me han encantado, y estoy convencida de que todo aquel que disfruta de la pluma de la autora, disfrutará de esta historia. Porque el talento de Rosario está ahí, en cada palabra, en cada emoción, en cada sentimiento. En los ojos verdes de Cristina y en la sonrisa ladeada de Raúl. Pero para mí, esta vez, no ha sido suficiente. Me he quedado con la sensación de no haber leído la historia de Cristina y Raúl, que todavía siguen los meses de espera para poder tenerla en mis manos. Y es una sensación muy rara... y quizá también un pelín triste.



RESEÑAS DE ROSARIO TEY

12 diciembre 2016

Retales: OTRA VEZ TÚ, de Alice Kellen

Siempre he sido de las que se apuntaban frases y fragmentos en libretas casi gastadas, incluso en hojas sueltas —luego Mr. Brandon me hizo una libreta de brujas que algún día os enseñaré y dejé de usar los tickets de Mercadona por la parte de detrás—. Fragmentos memorables para recordar de todos esos libros que pasaban por mis manos. Cuando empecé con el blog recopilé algunos de esos fragmentos en una sección que llamé "Retales", pero por aquel entonces se perdieron un poco en el olvido. 

Hoy, aprovechando que el blog El Faro de Arcadia me ha nominado a un reto que lleva tiempo pululando por la red, y que justamente consiste en poner 3 citas durante 3 días, he decidido desempolvar mi libreta. Y claro, lo de las 3 citas en 3 días me lo voy a saltar a la torera, porque de vez en cuando os dejaré alguna de esas tropecientas que tengo apuntadas. Ya sabéis que siempre digo que las cosas bonitas, hay que compartirlas. 

La cita de hoy es de Alice Kellen, Otra vez tú fue la primera novela suya que leí hace casi dos años. Fue una lectura de esas kamikazes que hago a veces, de una autora que no conocía y de la que no tenía referencias. Y fue toda una sorpresa —ser una lectora kamikaze, a veces mola— desde entonces no he dejado de leerla, de disfrutar con sus pequeños detalles.

Siempre he creído que existe una técnica muy sencilla y práctica a la hora de poder descubrir si la persona que está a tu lado es verdaderamente tu media naranja. El truco está en el tiempo.

Lo sabes cuando, al estar con él, los días se transforman en horas, las horas en minutos y los minutos en segundos. Aunque sea científicamente imposible, el tiempo empieza a correr a una velocidad diferente a la que estás acostumbrado, como si intentase huir de ti. Todo pasa más rápido y no importa de cuánto tiempo dispongas, porque nunca parece suficiente, no llegas a sentirte totalmente satisfecho, siempre necesitas un poquito más y no estás dispuesto a conformarte.

RESEÑAS DE ALICE KELLEN

07 diciembre 2016

¿Drama (a punta pala) es sinónimo de historia más sentida?


Es una pregunta a la que le llevo dando vueltas desde hace tiempo, y mi respuesta la tengo clara: No. Pero me gustaría saber la vuestra.

Este año me ha pasado con varias novelas, historias que me estaban gustando y, que en un momento dado, la autora por querer emocionar al lector —es la única explicación que le veo— mete un giro de drama gratuito, a veces sin venir a cuento. Y sí, muchas de esas veces queda un pegote, o lo que era bonito incluso se vuelve un culebrón venezolano. Creo que estoy decepcionada con este recurso, que algunas autoras ya lo tienen como "marca de la casa". Me viene a la cabeza ese giro final de El aire que respira de Brittainy C. Cherry —un señor pegote— o el drama a tutiplén de Querido señor Daniels, de la misma autora. Pero no sólo me ha pasado con autoras extranjeras, también con las de casa, algo parecido me pasó con la última novela de María Martinez, que tuvo un giro que aunque me lo esperaba no terminó de convencerme del todo porque me resultó muy 'culebronero' y eso hizo que mi valoración final, aunque era muy buena, no fuese mejor. Podría seguir enumerando historias que con su extra de drama me han dejado con un palmo de narices este año.

Justo esta mañana he terminado una novela que me ha dejado esa sensación de desilusión, de estar leyendo una historia de amor que empezaba genial, que pintaba mejor según avanzaba y que cuando he llegado al meollo me ha dejado con cara de gilipollas diciendo "¿En serio? Venga, no me jorobes". No sabía si tirarme de los pelos o darme de cabezazos con la pared, y no he hecho lo segundo porque Luca estaba durmiendo y con la matraca que da despierto quería tener un poco más de paz. 
Soy de las que piensan que una trama sencilla, con problemas cotidianos, es mucho más efectiva para tocar el corazón y dejar huella. No digo que no me guste un poquito de drama, me gusta sufrir una pizca. Me gustan las historias que me hagan reír, llorar, enfadarme, en definitiva, sentir. Pero una cosa es sentir y otra es que el drama se salga de madre y acabe siendo todo tan inverosímil que te importe un pimiento lo que pase al final, que es justo lo que me ha ocurrido hoy. He leído los últimos capítulos en diagonal y el Epílogo —con lo que me emociona a mi un Epílogo bonito—, me lo he saltado a la torera.

¿Cuál sería vuestra respuesta al título del post? Mientras me dejáis vuestras opiniones —me podéis decir lo rancia que soy si os gusta el drama por un tubo—, voy a ver si remato lo que queda de año con una historia más de esas que dejan huella. No desisto en encontrar el broche perfecto lector a este 2016, e incluir una novela más a ese recuento anual que ya tengo listo.

03 diciembre 2016

NOVIEMBRE

En noviembre llegaron mis 32 años, y me parece increíble que hayan pasado ya dos desde que escuchaba Live a little de Florrie celebrando mis 30. Los 30 fueron agridulces, fui consciente de que realmente había crecido, de que las cosas feas seguían ahí y encima se multiplicaban, y el pilar más sólido que tenía en mi vida, ya no lo era tanto. He aprendido a vivir intentando mantener el equilibrio, aunque cómo cantaba Iván Ferreiro en aquella época dorada con Los Piratas, el equilibrio es imposible.
Hace unos días leía una frase de Chris Pueyo que me hizo recordar esos momentos agridulces de estos dos años, "Nadie que te haga sentir pequeño, merece verte crecer" y sentí cierto alivio porque me di cuenta de que había tomado decisiones correctas, difíciles, pero correctas. Cuando las cosas se rompen y te has dejado el pellejo para que algo así no suceda, la tristeza puede seguir ahí, pero la paz es inmensa y, con el tiempo, quiero pensar que sanadora.

Soplé las 32 velas en Villa Brandon, con Luca y Mr. Brandon a mi vera, mientras hacía la maleta para al día siguiente volver a ver a los míos, después de tres meses de echarles de menos. Y soplar de nuevo las velas, en casa, con el griterío de mis niños alrededor —¡cuánto han crecido los puñeteros desde que me fui!— y el olor rico de las comidas de mi abuela. O el olor característico de la casa de mis abuelos, sin más. Ese olor dulce y cálido que cura hasta el invierno más largo y frío.


Noviembre ha sido el mes que, por fin, he leído a Florencia Bonelli. Me da vergüenza decir los años de recomendaciones que llevo a cuestas, pero no sé por qué motivo, nunca terminaba de animarme con ella. Quizá porque esas opiniones tan entusiastas me daban un poco de miedo. La cuestión es que la misma tarde que llegué a Villa Brandon después de mi viaje exprés a casa, me compré Marlene. La historia me entretuvo y me la leí en un par de días, tres a lo sumo, pero no me caló. Después de escuchar que la Bonelli era la pera limonera esperaba algo más 'extraordinario'. También pienso que puede que la historia de Micaela y Carlo no fuera para mí, quién sabe. Ayer me hice con otra novela de la autora, porque quiero seguir descubriéndola.
También me he estrenado con María Montesinos y La estúpida idea de dejarte marchar. Una historia cotidiana, cercana, de las que me gustan y sé que a muchas de vosotras también. La historia de Julia y Lucas ha sido una grata sorpresa, y María una autora a la que le seguiré la pista muy de cerca. De hecho, ya tengo su última novela en mis dominios esperando el momento propicio, porque tengo la corazonada de que me va a gustar más.

En noviembre he recurrido también a autoras que para mí eran casi una apuesta segura, y digo casi, porque esta vez nos han cubierto mis expectativas como esperaba que lo hicieran. Es el caso de Caroline March y El retrato de Alana, es la primera vez que leo una novela de Caroline y que no me encaja del todo, que no me deja totalmente satisfecha. Disfruté de la lectura, pero no fue tan maravillosa como sus anteriores historias. Algo parecido me ocurrió con Noelia Amarillo y el final de su saga los Amigos del barrio. Es una saga que he seguido desde sus inicios, hay historias que me han encantado y otras, que no me han gustado tanto. Nadie más que tú estaría a medio camino. Tenía ganas de conocer la historia de Enar y al final no ha sido como esperaba, aunque sólo por conocer más al maravilloso Carlos y reencontrarme con el resto de amigos, merece la pena su lectura. Carlos me robó completamente el corazón.

Muchas veces os he dicho que me gusta leer más de una novela de un autor para poder opinar con conocimiendo de causa. Pues bien, este mes he leído por segunda vez a Brittainy C. Cherry, Mia Sheridan y Mariah Evans. Empezando con Brittainy C. Cherry, seguro que habéis escuchado hablar de El aire que respira, una historia que me dejó muy buen sabor de boca —a pesar de ese pegote peliculero final que no hay por donde cogerlo—. Tenía la necesidad de volver a leerla y la oportunidad llegó con Querido señor Daniels. Me gustó la historia, pero me sobró drama gratuito a punta pala, empiezo a pensar que es la marca "de la casa" de la autora. De Mia Sheridan leí recién salida del horno La decisión de Stinger, después de conocer a Archer Hale, ¿cómo me iba a quedar con las ganas de conocer a Carson Stinger? Fue una buena lectura, me gusta mucho como escribe Mia Sheridan y que sus protagonistas tengan ese punto diferente, pero Archer tocó una tecla que Carson no supo y ahí radica la diferencia. Y llego a Mariah Evans, autora española que descubrí con En tiempos de guerra. Hacía muchísimo tiempo que me apetecía seguir leyéndola, pero siempre se me cruzan otros libros y al final la pila de pendientes es descomunal. Un año después de leer la historia de Matt y Emma, me perdí en las páginas de El conjuro. El cóctel era la mar de apetitoso para mí: Escocia, viajes en el tiempo, highlanders... Y no me decepcionó en absoluto, me dio justamente lo que necesitaba y esperaba, una historia divertida, tierna y mágica. Espero no tardar otro año para volver a leer a Mariah.

Y por último, y no porque haya sido mi peor lectura, os tengo que hablar de Solo 3 segundos de Patricia A. Miller., quería hacer reseña, pero llevo un tiempo en modo disfrutona: leer y no reseñar. Patricia no es una autora nueva para mi, ya había leído anteriormente un par de historias suyas y me había dejado buen sabor de boca. Solo 3 segundos me pareció una buena historia. Una historia que engancha, sobre las segundas oportunidades que da la vida y sobre cómo el odio puede convertirse en el amor más bonito. No llevaba grandes expectativas y la disfruté mucho.

En este resumen mensual tenía que sonar Anni B Sweet, mi cantautora de cabecera. A veces son las canciones las que eligen el momento adecuado para poner música a lo vivido. Getting older me ha acompañado los últimos años en esos momentos en los que la vida me ha hecho sentir que la niña que fui cada vez está más lejos. Más escondida. Qué difícil es crecer... 

01 diciembre 2016

TODAS LAS ESTRELLAS SON PARA TI, de J. de la Rosa

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
TODAS LAS ESTRELLAS SON PARA TI


¿El amor verdadero es capaz de sobrevivir 

al paso del tiempo y a la distancia?


Cuando volví en septiembre con el blog mi apatía lectora estaba en todo su esplendor. No sé si sería la falta de tiempo, el trajín de la mudanza, o no saber encontrar ese rincón ideal para leer en el piso nuevo, pero estuve una temporada leyendo muy poquito, casi nada. Hasta que cayó en mis manos Todas las estrellas son para ti, y José de la Rosa, una vez más, me dio todo eso que me gusta en una novela romántica. Una historia que habla de ese amor que te marca de por vida, de las segundas oportunidades, de la fidelidad y de las cosas que realmente son importantes en la vida. Es la historia de Inés y Pedro, pero también la de Clara, la de Carlos y la de María.

Inés hace diez años que lo dejó todo para empezar una nueva vida en Noruega y cumplir su sueño profesional. Allí tiene una vida plácida, un trabajo que le apasiona y un novio perfecto, no podrían irle mejor las cosas. Pero todo se tambalea la noche que recibe una llamada desde su Sevilla natal comunicándole el fallecimiento de su padre, Carlos. Para Inés su padre siempre ha sido un modelo a seguir, su referente cómo hombre, cómo persona, hasta que recogiendo sus pertenencias descubre una carta, una carta de amor que no va dirigida a su madre, sino a otra mujer. Confundida y angustiada sólo se le ocurre recurrir a Pedro, ahora convertido en inspector de policía, para que le ayude a desentrañar el pasado de su padre. Pero Pedro no es sólo un viejo amigo, fue el amor de su vida y la razón por la que hizo las maletas y se marchó de Sevilla.

A medida que van esclareciendo la vida de Carlos y esa mujer desconocida, Pedro se dará cuenta que a pesar del tiempo y la distancia no ha podido olvidar a Inés y su cercanía sólo le ponen las cosas mucho más difíciles. Inés tiene una nueva vida en Oslo, lejos de él, su momento zarpó hace demasiado tiempo y tiene que aceptarlo, centrarse en ayudarla en lo referente a su padre e intentar a olvidarla de nuevo. ¿Pero cómo puedes olvidar a la mujer de tu vida? El corazón de Inés no está mucho mejor, se resiente a cada paso que dan en lo concerniente a su padre y estar cerca de Pedro lo complica todo porque le hace revivir viejas emociones.


José de la Rosa lo ha vuelto a hacer, o mejor dicho, se ha superado. Cada novela que leo suya me maravillo con su manera de contarnos una historia de amor. Y digo con su manera, porque en las últimas ocasiones ha dado una pequeña vuelta de tuerca, poniendo una incógnita en la historia que te mantenga pegada a sus páginas. Para mi ya empieza a ser marca De la Rosa. No es simplemente una historia de amor, tiene un punto más y eso consigue que no puedas dejar de leer, y que al terminar te sientas totalmente satisfecha con lo que ha querido contarte. Posiblemente la historia de Pedro e Inés me ha parecido la más dulce que he leído hasta ahora de la pluma del autor, quizá porque yo también creo un poco en ese amor capaz de superar el tiempo y la distancia, en ese amor que no puede superar ningún otro, que es inquebrantable independientemente de que las cosas salgan bien o no lo hagan. Siempre hay un amor que nos marca de por vida, que nos deja huella.



*Hoy la banda sonora es una canción que me descubrió Lidia de Cielos de papel, y que curiosamente forma parte de la soundtrack que J. de la Rosa creó para Todas las estrellas son para ti. Señales les llaman 😉

OTRAS RESEÑAS DE J. DE LA ROSA

Gigoló. El amor tiene un precio
Un lugar donde olvidarte
Tu último beso
Siete razones
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