STAND BY


Seguro que os habéis dado cuenta que las últimas semanas he estado un poco ausente, he leído poco y he escrito menos aún. Este mes de julio estoy tirando principalmente de entradas que ya tenía preparadas desde hace días, y la razón no es otra de que estoy en plena mudanza.

Después de seis años de hacer —y deshacer— maletas, de viajes eternos en tren y de despedidas que te rompen, por fin, la casa de los Brandon es una realidad. Parecía que este día nunca iba a llegar y de repente han dejado de ser planes futuros susurrados una noche tumbados uno al lado del otro. Por delante me quedan semanas para empaquetar toda mi vida y poner rumbo a más de 350 kms de la que ha sido mi casa los últimos veinte años. Semanas para empezar a construir juntos esa vida que siempre soñamos tener y que tanto se resistía en llegar. Semanas para hacer mía esa nueva rutina y volver con vosotros con más ganas que nunca.

Me ha costado mucho escribir esta entrada, la he empezado de maneras diferentes y todas ellas he terminado borrando y empezando de nuevo. Quizá sea esa sensación de despedida que se apodera de mi mientras tecleo, las despedidas me ponen tremendamente triste y mi corazón estos días está hecho un guiñapo por la acumulación de ellas. Pero esto sólo es un hasta luego, me ausentaré un tiempo hasta que me acomode un poco y después volveré. Palabrita.

Prometo hacerlo más pronto que tarde. ¿Me esperareis?
Os voy a echar mucho de menos.

EN LA ISLA, de Tracey Garvis Graves

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
ON THE ISLAND — On the island #1 ★★


El mayor desafío para Anna será el de convivir con un chico 

que rápidamente se está transformando en un hombre


En mi isla es uno de esos libros que dejé pasar en su momento, no me llamó la atención lo suficiente. Pero ¿sabéis esa sensación cómo si un libro te persiguiera? Eso me ha pasado con este, cada cierto tiempo me cruzaba con él y al final he caído en sus redes. Y me alegra haberlo hecho porque me ha parecido una historia con un punto diferente.

Anna es una profesora de treinta años que siente que su vida se ha estancado, su mayor sueño es casarse y tener hijos, pero después de ocho años de relación con John ha asumido que él no quiere lo mismo. Dadas las circunstancias, cuando le llega una oferta para ser tutora durante el verano de un chico dieciséis años, no se lo piensa ni un segundo. El cambio de aires le irá bien, un verano en las Maldivas, lejos de John, dónde podrá pensar cómo encauzar su futuro y su relación.
T.J. tiene dieciséis años y después de haber superado un cáncer lo que menos quiere es pasar el verano con su familia, quiere quedarse en Chicago, salir con sus amigos y disfrutar de ese tipo de cosas que durante un tiempo no pudo. Pero sus padres sólo le dan la tregua de un fin de semana y después tiene que hacer el viaje a las Maldivas con Anna, su tutora.

Anna y T.J. llegan a Malé después de un largo viaje en avión, pero todavía les queda un pequeño trecho que deben hacer en hidroavión hasta llegar a la casa de veraneo de los Callahan. Pero nunca llegan a su destino, tienen un accidente y acaban en medio del océano perdidos. La suerte hace que acaben en una pequeña isla y, partir de entonces, tendrán que sobrevivir con lo poco que tienen.

Gran parte de la novela nos narra ese tiempo que están en la isla, cómo logran sobrevivir a pesar de las vicisitudes. Y también, cómo con el paso del tiempo, los sentimientos entre ambos florecen y acaban enamorados. Sé que esto a priori puede descolocar un poco. Cuando llegan a la isla tienen dieciséis y treinta años, y en ese momento no me encajaba la historia de amor, sobre todo porque la diferencia de edad de los protagonistas es la misma que me llevo yo con mi hermano y me imaginaba a mi con uno sus amigos y arrugaba un poco el morro. En una edad más adulta se nota menos esa diferencia, pero cuando uno de los dos está en la postadolescencia las diferencias son notorias. Pero conforme iba leyendo conectaba mejor con su historia, con lo que sienten Anna y T.J. el uno por el otro, en parte porque el amor entre ellos se cuece a fue muy lento y me ha resultado muy sencillo empatizar con Anna, con ese cúmulo de emociones y sentimientos que le despierta T.J. Con el paso de los meses T.J. deja de ser un chiquillo y pasa a ser un hombre, ya con sólo dieciséis años tenía una madurez y una tenacidad por encima de los chicos de su edad, pero incluso en la narración de la historia se nota el paso del tiempo, la autora lo ha sabido transmitir en el personaje de T.J. de manera perfecta.


—Te quiero, Anna. 

Por su gesto de sorpresa, deduje que no se lo esperaba. 
—No tenías que enamorarte —susurró. 
—Pues lo he hecho —repuse, mirándola a los ojos—. Llevo meses enamorado de ti. Te lo digo ahora porque creo que tú también me quieres. Lo que pasa es que piensas que no deberías hacerlo. Ya me lo dirás cuando estés preparada. Puedo esperar —la acerqué a mí y la besé, y después sonreí—. Feliz cumpleaños —añadí.

Pero cómo os decía antes la historia no se centra solo en el tiempo que están en la isla —que es mucho—, después tendrán que hacer frente a sus vidas en Chicago. Volver a la realidad no será nada fácil para ninguno de los dos, tendrán que superar los prejuicios que despierta su relación y volver a encauzar sus vidas después de tanto tiempo en la isla. Cuándo solo se tenían en uno al otro era sencillo amarse, pero ahora que han vuelto a su vida de antes, a la vida real, empiezan a vislumbrar los obstáculos y los miedos empiezan a hacer acto de presencia, ¿su amor será capaz de superarlo todo?

En la isla me ha gustado mucho, me ha sorprendido porque si en su momento dejé pasar esta historia fue precisamente porque pensaba que no me iba a aportar nada nuevo. Y estaba muy equivocada, ha sido algo totalmente diferente y una historia de amor preciosa.