19 febrero 2016

MARTINA EN TIERRA FIRME, de Elísabet Benavent

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
MARTINA EN TIERRA FIRME — Horizonte Martina #2 


Amor, enredo, cocina, sexo y una amistad inquebrantable 

 se dan cita en el final de la bilogía «Horizonte Martina»


El 18 de febrero por fin llegó con Martina en tierra firme bajo el brazo. Llegó el final de la historia de Martina y Pablo, de Amaia y Javi, de Sandra. El final del Horizonte Martina. Hoy siento añoranza después de despedirme de ellos, con la sensación de que han puesto mi vida patas arriba y se han marchado demasiado rápido. Pero esa añoranza que hoy siento antes fue incertidumbre y miedo. Miedo a decepcionarme, a encontrar en esta novela a una Elísabet que no me gustara, o peor aún, que fuese más de lo mismo. Esperaba un final de infarto y no ha sido así, al menos para mi, malacostumbrada que está una a las lágrimas como puños que derramé con Silvia, a mi corazón partido en dos pedazos con Alba. Martina ha sido como un mar en calma, pero no me he dado cuenta de lo mucho que me gustaba éste hecho hasta que he llegado al Epílogo de este libro. Un Epílogo con el que he sonreído como una idiota, mientras una lágrima me daba esquinazo al deslizarse por mi mejilla evidenciando esa emoción que sentía por dentro, y que no soy capaz de describir. Pero antes de llegar a ese punto he pasado por muchas fases.

Pablo y Martina no son los mismos que en Martina con vistas al mar, las circunstancias y los miedos hacen acto de presencia, y ese Pablo que en el primer libro no me cautivó en este libro me ha tenido a sus pies. Todo lo contrario que Martina a la que no he entendido la mayoría del tiempo, incluso en algún momento me han dado ganas de meterme en el libro a zarandearla —sí, esto de querer meterme en los libros ya veis que va mucho conmigo, ya sea para repartir abrazos o para dejar salir mi frustración, lo que se tercie—. Pero os lo voy a explicar mejor para que me entendáis. Desde que Elísabet nos presentó a Martina en el primer libro me gustó, porque era completamente diferente a Valeria, Silvia y Alba, en ciertos aspectos incluso me sentía cercana a ella porque hay ciertas cosas que yo también he sentido en mi vida, yo también he sido un poco marciana, pero en este libro me ha puesto incluso de mala leche. Es que ni con toda la empatía del mundo he logrado entenderla en determinados momentos y con determinadas actitudes, todo lo contrario, me he sentido al lado de Pablo prácticamente el 80% de la historia. Ese Pablo que antes me escamaba un poco, que me confundía, he llegado a comprenderlo, a admirarlo, y ¿por qué no decirlo? A adorarlo. Por su manera de amar a Martina más que al mar —casi nada—, por su sensatez, su madurez, por entregarse por completo y partirse la espalda como un condenado por la mujer de su vida, porque no ha sido nada fácil. Porque el amor no es fácil, porque después de comerse las perdices hay que limpiar los cacharros y ahí es cuando llega lo jodido, lo complicado, lo que desgasta. Pero también llega el amor de verdad, el construido con sólidos cimientos, con respeto, con dedicación y con paciencia. Y eso es lo que nos cuenta Elísabet en Martina en tierra firme. Ahí es dónde Pablo me ha conquistado por completo, hasta con sus greñas, sus anillos y sus camisas horteras. Porque este Pablo ya no es un enamorado del amor, en un enamorado de Martina Mendieta y yo un poco de él. De su forma de sentir y entregarse.


(...) Pero la adoraba, joder. Me volví loco por ella en la calma que me tenía inquieto. Paradójico, ¿verdad? No siempre entendemos las cosas que sentimos, ni falta que hace. Lo importante es que Martina era mi faro entre la niebla, mi viento de cara, mi matemática de la carne..., el futuro. 


Después de terminar la bilogía puedo decir que es la historia más madura de Elísabet, también la más diferente, la que me ha dejado más poso. Es la que más me ha hecho pensar, pensar en la vida y plantearme cosas. Cuando os decía que esta historia ha sido como un mar en calma es porque pasaba las páginas de Martina en tierra firme y tenía la sensación de que no ocurría nada, seguían pasando los capítulos y era como un mar sin oleaje, tranquilo. Pero sólo era en apariencia porque al terminar de leer la historia lo primero que he pensado ha sido "Cuánto me habéis dado Pablo y Martina. Cuánto me has enseñado, Pablo Ruiz". Es como cuando te acercas a la orilla del mar y sólo queda la espuma, ahí están todas esas conchas a tus pies, esas que estaban en el mar pero tu no las veías —o no las sabías ver—. Su presencia está demostrándote que el mar es inmenso y está lleno de vida. Tan inmenso como el amor de Pablo y Martina. Tan lleno de vida como su historia de amor, que ha dejado pequeñas huellas en mi como si fuesen esas conchas en la orilla del mar.

(...)

—No hay nada más grande que te quiero. O te amo. No lo hay. No somos tan especiales.
—El mar —le dije convencido, mirándola a los ojos que hasta de día estaban llenos de estrellas—. El mar es más grande y más hondo y más jodidamente de todo. El mar, Martina. Tú y yo y el mar.
Una pequeña mueca parecida a una sonrisa prendió en sus labios y yo sonreí esperanzado.
—Dime que me quieres más que al mar —le pedí.


Amaia y Javi también me han dado mucho, han sido igual de adorables que en Martina con vistas al mar, aunque los he echado un poquito de menos. Me han sabido a poco, son demasiado maravillosos para haber estado en un segundo plano.

Y Sandra lo único que me ha dado ha sido un dolor de cabeza tremendo. En el primer libro no la soportaba, tenía el don de ponerme de mal humor y en el desenlace ha sido una mezcla de enfado y pena. Pero creo que al final ha ganado por goleada la pena, porque la soledad da miedo, aterroriza y en ese sentido la he entendido. He entendido sus ansias de aferrarse a algo que estaba roto, que ya no existía, cuando en el fondo sólo se engañaba y se hacía daño.

El Horizonte Martina ha pasado por mi vida tan rápido que sólo puedo pensar en los largos meses que me esperan por delante hasta poder leer una nueva historia de Elísabet. Historias que me llenan, siempre me aportan algo, siempre me hacen sentir y hoy he recordado cada una de ellas con esos guiños a Silvia, Alba y Valeria que hay desperdigados en Martina en tierra firme. Me han recordado cada lágrima, sonrisa y suspiro que me provocaron en su momento sus protagonistas. Aún recuerdo cuando me despedí de Alba, Hugo y Nico hace casi un año, dije que los echaría de menos. Hoy os puedo decir que también voy a echar de menos a Martina y Pablo, a Amaia y Javi, y al mar eterno.

Gracias Elísabet, por TANTO, las palabras siempre se me quedarán cortas.


OTRAS RESEÑAS DE ELÍSABET BENAVENT

Martina con vistas al mar (Horizonte Martina #1)
Trilogía Mi elección
Tras las huellas de Alba, Hugo y Nico (Mi elección #3.5)
Mi isla
El diario de Lola

16 comentarios:

  1. Estoy terminando la bilogía ahora mismito, la verdad es que llevo unos días pensando y madurando la historia, también creo que es más madura que las anteriores, pero tal vez abusa un poco de un cliché narrativo que le funciona... me refiero a un posible exceso de descripciones y adjetivos, como para alargar la trama, no sé, ya te digo que aún estoy pensando en ello xD De todas formas siempre disfruto de todo lo que escribe Elísabet, me río y devoro sus libros en pocos días. Gracias por tu entrada! Saludos!

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  2. Tengo muchas ganas de leer a esta autora :)

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  3. La tengo como lectura pendiente :)

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  4. Yo no me he estrenado aún con esta autora, y es que siempre saca libros que se continúan ¿no? La verdad es que sus libros se ven mucho reseñados. Pero no sé, por lo pronto no me animo con ella.

    bsos!

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  5. Sólo leyendo tu opinión hasta se me eriza la piel, justamente la estoy leyendo. Volveré a dar una vuelta cuando ya todo haya pasado! Saludos!

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  6. Hola guapísima ;)
    Hace mucho que no leo algo de esta autora, me tengo que animar porque me encanta.
    Besos

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  7. Lo tengo pendiente y creo que me gustará bastante
    o eso espero
    un beesito

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  8. Hola guapa,
    Tengo ganas de leer a esta autora y esta bilogía podría ser un buen comienzo, además el primero ya me espera en la estatería, por lo que espero poder leerla pronto.
    Besos

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  9. Paso por encima de la reseña que todavia no he leido el primero. Lo tuyo es rapidez, Vikinga, y no la de la luz :P

    Saludos

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  10. Una reseña que pone los pelos de punta... Estoy deseando sumergirme en este mar profundo que describes y ver esa madurez que diferencia esta novela de las anteriores de la autora. De momento tendrá que esperar un poco, estoy en plena lectura de Sueños de piedra,que por cierto, aprovecho para recomendarte. Ya te contaré contaré cuando la empiece donde me lleva Beta!
    Besos guapísima y buen finde

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  11. Yo no he conseguido conectar con Sandra en el primer libro. A ver con el segundo.
    Entiendo lo que comentas del poso. Creo que con Amaia, Sandra y Martina la autora abarca muchas historias y temas a la vez.

    Tengo ganas de ver cómo acaba todo.

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  12. ¡Hola, Mónica!

    Lo he terminado esta mañana y buff... yo también he sentido añoranza al leer los últimos párrafos. He llorado no de emoción como de costumbre, sino porque sabía que los iba a echar de menos. No podría estar más de acuerdo contigo, esta ha sido la saga más madura de Elísabet con diferencia. Por muy diferentes que sean entre sí sus historias, nunca me decepciona.

    ¡Un beso!

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  13. ¡Hola Miss!
    Yo aún no empecé la bilogía y estoy temiendo, porque luego necesito varios días para digerir la historia.
    Es lo que me pasa siempre que leo a Elísabet...
    Así que esta vez, creo que voy tarde. Normalmente los voy leyendo a medida que se publican y esta vez, aún no leí ninguno.

    Espero encontrarle pronto un hueco, porque encima veo que son larguitos.

    Besotes.

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  14. Mónica hija, qué bien te expresas.
    ya te digo que entrar en tu blog es malo, porque al final quiero leer todo lo que reseñas y no puede ser! Que mis pendientes son demasiados.
    Ya te he comentado varias veces que tengo a esta autora pendiente y espero ponerle remedio pronto, con Valeria, Silvia, Martina o Alba... no lo sé aún, pero alguna cae ya!

    Un beso!

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  15. No voy a leer tu reseña hasta que lea el libro!!! No quiero ni una suposición por mi parte!!!! Eres una crack leyendo!

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  16. Acabo de acabar el libro hace media hora...apuff, creo que me va a costar empezar otra historia de cero. Me ha encantado y comparto contigo cada una de tus palabras, te ha quedado preciosa la reseña no lo habrías podido expresar mejor. Si no lo has visto aun pásate por el tablero de Martina en tierra firma que Elísabet hizo en Pinterest es amor del "güeno".

    Pd: Sí no me había atrevido a leer tu reseña hasta ahora ;)

    Besitos

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