ADIÓS 2016. Libros, música y vida

Si esta entrada tuviera música, sonaría Hooked on a feeling ♫

Dos mil dieciséis, empezaste como un año más, parecía que ibas a ser igual de monótono que los últimos, pero pronto empezaste a mostrar tu cara y lo hiciste de la peor manera. La víspera de Reyes, mientras compraba los últimos regalos, una llamada me dejaría fuera de juego. Una llamada inesperada que terminó con un viaje exprés a Madrid. Un viaje triste y frío, para despedir a alguien que se había ido de manera repentina. 
Los meses siguientes fueron tranquilos, pero todavía me tenías reservadas más sorpresas, aunque esta vez más agradables. De golpe y porrazo, y sin estar preparada, tenía dos semanas para meter toda mi vida en cajas de cartón, y lo más difícil no fue empaquetar tanto en tan poco tiempo, lo realmente difícil fue dejar a los míos. Hacía años que no lloraba hasta quedarme seca por dentro, me partía el corazón marcharme, sobre todo, porque en ese momento tomara la decisión que tomara lo sentía como una pérdida: ¿Mi familia o Mr. Brandon? El futuro de la relación estaba en mis manos, y saberlo me creaba tal ansiedad que pasé unos días realmente malos. Siempre fui de las que decía que jamás dejaría todo por amor, jamás. Y al final... lo he hecho. Nunca olvidaré ese día de finales de julio, cuando arrastraba una maleta de casi 12 kilos mientras me despedía de mi abuela, mi 'madre' a efectos prácticos, la persona que más quiero en este mundo. Me dolía tanto, sobre todo verla llorar, que estuve todo el viaje en tren hasta Madrid escuchando en bucle Organs de Of Monsters and Men. La melancolía y la tristeza que destilaba la voz de Nanna Bryndís era exactamente la que sentía en ese momento. Quería escupir el miedo que me embargaba. 

Los primeros días lejos de casa fueron difíciles, no voy a mentir, pero Mr. Brandon lo hizo todo mucho más sencillo, con esa paciencia infinita que a veces no sé bien de dónde saca. Mi madre siempre ha dicho que la paciencia es un don, quizá tenga razón. Nos instalamos en Villa Brandon a principios de agosto y pronto las semanas volaron, y todo empezó a ser... fácil. Todavía me sorprende mi poder de adaptación, con lo reacia que siempre he sido a los cambios, incluso a los más insignificantes. Sólo faltaba Luca en la ecuación, nuestro pequeño Luca, y llegó a mediados de octubre, por sorpresa, como las cosas más bonitas. Un regalo de Navidad adelantado, y el principio de la familia Brandon.

A pesar de los momentos tristes o complicados, ya ves que me has dado regalos bonitos, y has traído a mi vida personas de las que suman, de las que te hacen crecer, que al final son las que realmente merecen la pena. Me has traído a Lidia, y ha sido un apoyo fundamental en estos meses de cambios. Compañera de lecturas, de recomendaciones y de confidencias. No soy una persona que utilice el término "amiga" a la ligera, pero sin duda ella cada día me demuestra que está ahí, que es una de esas personas bonitas que la vida cruza en nuestro camino para que sea más plena.

Gracias por grandes lecturas, dos mil dieciséis.

Gracias por Pablo, por ese Pablo de Martina en tierra firme, ese Pablo que me puso la piel de gallina y me hizo derramar lágrimas como puños. Por su madurez, su sensatez, su entrega, por amar a Martina más que al mar.
Gracias por Daniela y Luca, porque ambos me hicieron vivir una de las historias de amor más bonitas que he leído. Por ser personajes de carne y hueso, con sus errores, sus miedos, sus inseguridades.
Gracias por Lucas y Valerie. Me hicieron reír cuando se conocieron, y me emocionaron cuando tuvieron que luchar por su historia. Supieron tocar la tecla adecuada para dejarme huella con esa segunda parte. Real y sentida, de las que te apretujan el corazón.
Gracias por Gideon y Sylvia, y por Sarah y Liam, por demostrarme que el amor, el amor puro, puede romper la barrera del tiempo y la distancia.
Gracias por Rin y Via, los más jovenzuelos de esta lista de agradecimientos y protagonistas de una de las historias más bonitas y especiales que he leído en mi vida. Una de esas historias que te producen una sensación de bienestar y te dejan con una sonrisa en la cara. Fue precioso conocerlos este año y acompañarles en su camino.
Gracias por Lauren y Ryan, y por Elsie y Ben. Por sus historias, diferentes pero igual de sentidas. Por dejarme los sentimientos a flor de piel y con la cabeza echando humo de tanto que me hicieron reflexionar sobre el amor y la vida. ¿Hay algo más bonito que eso?
Gracias por Serendipia, por esos fragmentos que tanto me han acompañado en mis momentos más flojos y, que en muchas ocasiones, me han dado una pizca consuelo entre tanto cambio vivido.
Gracias por Julieta, esa chica tan... ¡demasiado!, que llegó a mi vida por sorpresa y cuando más falta me hacía, cuando necesitaba dejar de preocuparme, necesitaba evadirme... Necesitaba reír. Y ella, con sus calcetines dispares, su incontinencia verbal, su adicción al helado de kinder y a las pelis de Tim Burton, puso color a un diciembre que se presentaba gris.

Gracias también por las canciones que han sonado en mi Ipod. Por esas canciones para el tiempo y la distancia, canciones que me recuerdan momentos, despedidas, sonrisas, lágrimas, abrazos... Canciones que también son tuyas, dos mil dieciséis.


01. High, de Young Rising Sons
02. Nowhere to go, de Hurricane Love
03. The riot's gone, de Santigold
04. Trouble I'm in, de Twinbed
05. Take me out, de Franz Ferdinand
06. Too far, de Anna F.
07. Wake up, de Arcade Fire
08. Burn, de The Cure
09. Forget, de Marina and the diamonds
10. Organs, de Of Monsters and Men
11. Fairy paradise, de CocoRosie
12. 1957, de Milo Greene
13. Keep your lips sealed, de The Dø
14. Setting the word on fire, de Kenny Chesney con P!nk
15. Stop desire, de Tegan and Sara
16. Hooked on a feeling, de Blue Swede

· B o n u s t r a c k ·

01. Matemática de la carne, de Rayden
02. Oh, sana, de Miss Caffeina
03. I.M.T. Incapacidad moral transitoria, de Love of Lesbian
04. Te debo un baile, de The New Raemon
05. El baile, de Izal



01. Viento de cara, de Supersubmarina 
(Horizonte Martina, de Elísabet Benavent)
02. Maldita dulzura, de Vetusta Morla con Carla Morrison
(Bilogía Daniela, de Neïra)
03. About a girl, de Nirvana 
(33 razones para volver a verte, de Alice Kellen)
04. All I want, de Kodaline 
(La estúpida idea de dejarte marchar, de María Montesinos)
05. Another love, de Tom Odell 
(Todas las estrellas son para ti, de J. de la Rosa)
06. Nothing compares to you, de Passenger, The Once y Stu Larsen
(Por siempre, ¿felices?, de Taylor Jenkins Reid)
07. In my veins, de Andrew Belle con Erin McCarley
(La voz de Archer, de Mia Sheridan)
08. I will wait, de Mumford & sons 
(Laura va a por todas, de Marta Francés)
09. Oblivion, de Bastille 
(Bilogía Lucía, de Saray García)
10. Invincible, de Muse 
(Juntos somos invencibles, de Joana Arteaga)


PD1. Alguna vez os he contado que cada año hago una lista de Spotify con las canciones que me han acompañado en el transcurso del mismo. Hace unos meses os comenté que tenía la idea de este año convertirlo en algo físico, hacerle una carátula y tener un CD con la banda sonora de este 2016. María Ángeles (Una bloguera eventual) me dijo que le gustaría que lo compartiera con vosotros, que le hiciera fotos a ese CD. De momento no lo tengo apañado pero en cuanto lo tenga os lo enseñaré, lo que sí tengo es la carátula y la lista de canciones, y eso sí lo comparto hoy con vosotros para cerrar el año.

PD2. Me parecía chulo también compartir con vosotros esas canciones que acompañan algunas de las historias que he leído, canciones que al escucharlas ahora me llevan directamente a ellas, a lo que me hicieron sentir en su momento. A Pablo y Martina, a Daniela y Luca, a Lauren y Ryan... Muchas de estas historias, como sabéis, han dejado su huella este año. Algunas, también musicalmente.

Feliz Navidad


Y llegó la Navidad...

¡Qué rápido ha pasado el tiempo! Me parece increíble que el 2016 esté dando sus últimos coletazos, que se cumpla medio año desde la mudanza y que Luca lleve ya en nuestras vidas más de dos meses. 

No soy una persona muy navideña, como ya os dije en mi último post, pero este año he disfrutado comprando el árbol, los adornos, las luces y un montón de chuminadas. Quizá porque es la primera Navidad que vamos a pasar todos los días juntos, con todas esas primeras veces que eso conlleva. Va a ser la primera Navidad de Luca, aunque con él hemos hecho trampas y lleva ya unas semanas gozando de uno de sus regalos, y digo gozando con todas las letras, porque le ha encantado su nueva cama, que es tan grande, tan calentita y tan mullida que yo le llamo "el palacete". Ya podéis imaginar como está el tío, ¡cómo un marajá! 

Es una Navidad diferente y quizá un poco triste, porque echar de menos a diario es complicado, pero en estas fechas siempre cuesta un poquito más. Espero poder ir a casa, aunque sea un día, a achuchar a los míos. Creo que hasta me conformaría con cinco minutos... Voy a desearlo muy fuerte, ¿no dicen que en Navidad todo es posible?

Qué paséis unos días de fiestas estupendos, que disfrutéis de la familia, de las comidas ricas, de los dulces... y de los regalos. ¡Qué os regalen muchos libros que luego compartir con el mundo! Y sobre todo, que seáis muy, muy felices.

La magia de la Navidad... o algo así


Descubrí la maravillosa historia de El jinete de bronce hace siete años. Salía de trabajar y en cuanto llegaba a casa, me pegaba a la pantalla del ordenador para poder seguir disfrutando de la historia de Tatiana y Aleksandr —yo siempre he sido de poner su nombre en ruso—. Por aquel entonces todavía no tenía libro electrónico, y acababa con los ojos hechitos polvo de leer hasta las tantas de la madrugada en el portátil. 

Fue a finales de noviembre del 2009 cuando empecé a buscar el libro como una loca, y cuando digo como una loca, es como una LOCA. Mi tía y una amiga lo buscaron en Barcelona, Mr. Brandon en Madrid, y cada viaje que hacía a alguna ciudad siempre había un hueco para buscar El jinete de bronce. También lo busqué en webs de librerías de segunda mano, y escribí a varias editoriales. Algunas me contestaron diciéndome que no tenían previsto publicarlo, otras decidieron mandar mi correo directamente a la papelera, o simplemente pasar de él. 

Un par de meses más tarde de empezar la búsqueda encontré Tatiana y Alexander y El jardín de verano, cosa que tampoco era fácil en aquel momento, porque la editorial que había publicado la trilogía había echado el cierre y había ejemplares contados. Pero El jinete... El jinete de bronce se me resistía. Y cuando en 2011 DeBolsillo por fin lo reeditó, fui la persona más feliz del mundo, sin exagerar ni pizca. Aunque también perdí un poco la esperanza de encontrarlo en formato grande para completar la trilogía. Lo veía imposible.

No soy una persona muy navideña, aunque desde que conocí a Mr. Brandon y nació mi princesa —mi prima, que es más sobrina que otra cosa— he dejado de ser un poco como el Grinch. Pero creo que voy a tener que empezar a creer en la magia de la Navidad, porque quiero pensar, que lo que pasó ayer tiene que ser algo de eso.

Ayer Mr. Brandon volvía al trabajo después de unas semanas de vacaciones, y yo tenía previsto pasarme la tarde arreglando armarios. Pero al final, disfrutamos de un día más para estar los tres juntos, y decidimos ir a dar una vuelta a Alcalá de Henares con Luca. Paseamos por esas calles céntricas que tanto me gustan, hasta que llegamos a las casetas navideñas de la Plaza Cervantes —unas poquitas eran de libros—. Los libros ya sabéis que son cómo un imán. Miré un poco por encima, en una caseta había varios títulos románticos en tapa dura por 5€ —y 3 x 10€—, y cuando ya me iba a dar la vuelta, levanté la vista a los primeros libros de la fila y ahí estaba. El jinete de bronce de Paullina Simons. Tuve que mirar dos veces, porque de verdad que pensaba que estaba leyendo mal el lomo, y cuando vi que no, que estaba leyendo perfectamente, pegué tal grito que asusté al señor del puestecito. Yo creo que el pobre no sabía la joya que tenía ahí escondida.

Y aquí estoy hoy, con Goodbye my lover sonando de fondo, porque es muy Tatia y Shura, ¿no creéis?. Todavía sin poder creer que lo tenga en mis manos. Anoche lo toquiteé un montón de veces, para cerciorarme de que realmente ¡¡¡lo he encontrado!!! Mr. Brandon se reía, claro, mientras me decía "a mi no me miras así". Qué guasa tiene el tío. Creo que esto merece una relectura navideña... Quizá era el broche lector que me pedía el cuerpo. Quién sabe...
¡Soldado! Deja que acune tu cabeza y acaricie tu rostro, déjame que bese tus queridos y dulces labios, que llore a través de los mares y que susurre a través de la helada tierra rusa lo que siento por ti... Luga, Ludoga, Leningrado, Lazarevo... A través de Finlandia, a través de Suecia, a Estados Unidos, con la mano extendida, me levanto y avanzo, con el corcel negro al galope y sin jinete en mi estela. Tu corazón, tu fusil, me consolarán, serán mi cuna y mi tumba. Lazarevo te trae a mi alma, en los amaneceres y en las noches de luna junto al Kama. Cuando me busques, búscame allí, porque es allí donde estaré todos los días de mi vida.

¿QUIÉN ERES, CRISTINA?, de Rosario Tey

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
¿QUIÉN ERES CRISTINA?


Ella nunca imaginó que las consecuencias de su mentira le estallaran tan de repente... Él jamás contó con que todo se derrumbara...


Descubrí a Rosario Tey hace poco más de dos años con su primera novela, Ríndete, Carolina y me enamoró, no tengo otra manera de describirlo. Me enamoró su manera de escribir, y también lo hizo la historia. En aquella novela no sólo contaba la historia de Carolina, sino que también tenía bastante protagonismo su hermana Cristina y su relación con Raúl. Rosario dijo que escribiría su historia, y después de dos largos años, el pasado viernes, por fin, veía la luz ¿Quién eres, Cristina?

Las expectativas altas son una mierda, y nunca he sido tan consciente de ello como ahora mismo. Terminé ayer de leer la novela y sigo con una sensación agridulce y con algo de tristeza todavía pegada a la suela de mis zapatos. ¿Es una mala novela? Por supuesto que no lo es, y todo lo que voy a escribir a continuación simplemente es una opinión personal, desde el corazón, desde el cariño que les tengo tanto a Cristina como a Raúl. Y es que ¿Quién eres, Cristina? tenía todas las papeletas para que me encantara y se convirtiera en mi broche lector del año —tenía todas mis esperanzas puestas en ella—. Es una historia que nos cuenta que pasa después de "comerse las perdices", y esa clase de historias siempre me llegan de una manera especial. Pero en este caso, no ha sido así.

La historia inercala capítulos del presente, cuando el matrimonio de Cristina y Raúl empieza a hacer aguas, con capítulos de aquel día en el que se conocieron, en el chiringuito, el mismo momento en el que Carolina se reencuentra con Héctor y da el pistoletazo de salida Ríndete, Carolina. Ha sido una pasada conocer esas primeras conversaciones entre Cris y Raúl, las he disfrutado enormemente. Me han hecho sonreír en muchos momentos.


¿Pero qué es lo que me ha dejado ese regustillo agridulce? Había "conflictos" entre la pareja que estaba claro que en el futuro llegarían, era lógico que en algún momento tuvieran que afrontar las consecuencias de la difícil decisión que tomaron en el pasado. Pero ha habido otros "conflictos" —por llamarlos de alguna manera— que no me han convencido en absoluto. Como, por ejemplo, meter en juego a un personaje que quedó atrás en Ríndete, Carolina, y que para mi gusto, aquí, con Cristina y Raúl, no pintaba nada —posiblemente, esto sea lo que menos me ha agradado de la historia—. En este libro se hacen tanto daño, se equivocan tanto el uno con el otro, que me ha dado muchísima pena verlos llegar a ese extremo, porque pienso que no se lo merecían y tampoco es lo quería para ellos. Y más cuando se palpa en cada línea que se adoran, que se aman, que la llama sigue tan viva como el primer día.

La vida no es de color rosa, mantener vivo el amor tampoco es una tarea sencilla, y Rosario pienso que es lo que quería retratar en esta novela, pero como digo, hay ciertos puntos que creo que no eran necesarios. Sin ellos, posiblemente, para mi hubiese sido una historia de las que dejan huella, de las que recuerdo con cariño a pesar del tiempo. Como me ocurrió con la historia de su hermana Carolina.

Dicen que el ser humano produce su propio aroma a partir de su dieta, procesos químicos y los llamados compuestos orgánicos volátiles. Que cada persona tiene un olor tan único e intransferible como su huella dactilar. Tenía que ser cierto, ya que Elena y Cristina, en mi cama, desprendían una fragancia exclusiva en el mundo. Una adictiva mezcla entre caramelo y melocotón. Las dos, juntas, olían a fruta fresca, a lavanda y vainilla… Olían a algo muy mío. A todo lo que yo deseaba conservar a mi lado
Me reitero diciendo que es una buena novela, no quiero que nadie se lleve las manos a la cabeza al leerme. Hay fragmentos que me han encantado, y estoy convencida de que todo aquel que disfruta de la pluma de la autora, disfrutará de esta historia. Porque el talento de Rosario está ahí, en cada palabra, en cada emoción, en cada sentimiento. En los ojos verdes de Cristina y en la sonrisa ladeada de Raúl. Pero para mí, esta vez, no ha sido suficiente. Me he quedado con la sensación de no haber leído la historia de Cristina y Raúl, que todavía siguen los meses de espera para poder tenerla en mis manos. Y es una sensación muy rara... y quizá también un pelín triste.



RESEÑAS DE ROSARIO TEY

Retales: OTRA VEZ TÚ, de Alice Kellen

Siempre he sido de las que se apuntaban frases y fragmentos en libretas casi gastadas, incluso en hojas sueltas —luego Mr. Brandon me hizo una libreta de brujas que algún día os enseñaré y dejé de usar los tickets de Mercadona por la parte de detrás—. Fragmentos memorables para recordar de todos esos libros que pasaban por mis manos. Cuando empecé con el blog recopilé algunos de esos fragmentos en una sección que llamé "Retales", pero por aquel entonces se perdieron un poco en el olvido. 

Hoy, aprovechando que el blog El Faro de Arcadia me ha nominado a un reto que lleva tiempo pululando por la red, y que justamente consiste en poner 3 citas durante 3 días, he decidido desempolvar mi libreta. Y claro, lo de las 3 citas en 3 días me lo voy a saltar a la torera, porque de vez en cuando os dejaré alguna de esas tropecientas que tengo apuntadas. Ya sabéis que siempre digo que las cosas bonitas, hay que compartirlas. 

La cita de hoy es de Alice Kellen, Otra vez tú fue la primera novela suya que leí hace casi dos años. Fue una lectura de esas kamikazes que hago a veces, de una autora que no conocía y de la que no tenía referencias. Y fue toda una sorpresa —ser una lectora kamikaze, a veces mola— desde entonces no he dejado de leerla, de disfrutar con sus pequeños detalles.

Siempre he creído que existe una técnica muy sencilla y práctica a la hora de poder descubrir si la persona que está a tu lado es verdaderamente tu media naranja. El truco está en el tiempo.

Lo sabes cuando, al estar con él, los días se transforman en horas, las horas en minutos y los minutos en segundos. Aunque sea científicamente imposible, el tiempo empieza a correr a una velocidad diferente a la que estás acostumbrado, como si intentase huir de ti. Todo pasa más rápido y no importa de cuánto tiempo dispongas, porque nunca parece suficiente, no llegas a sentirte totalmente satisfecho, siempre necesitas un poquito más y no estás dispuesto a conformarte.

RESEÑAS DE ALICE KELLEN

¿Drama (a punta pala) es sinónimo de historia más sentida?


Es una pregunta a la que le llevo dando vueltas desde hace tiempo, y mi respuesta la tengo clara: No. Pero me gustaría saber la vuestra.

Este año me ha pasado con varias novelas, historias que me estaban gustando y, que en un momento dado, la autora por querer emocionar al lector —es la única explicación que le veo— mete un giro de drama gratuito, a veces sin venir a cuento. Y sí, muchas de esas veces queda un pegote, o lo que era bonito incluso se vuelve un culebrón venezolano. Creo que estoy decepcionada con este recurso, que algunas autoras ya lo tienen como "marca de la casa". Me viene a la cabeza ese giro final de El aire que respira de Brittainy C. Cherry —un señor pegote— o el drama a tutiplén de Querido señor Daniels, de la misma autora. Pero no sólo me ha pasado con autoras extranjeras, también con las de casa, algo parecido me pasó con la última novela de María Martinez, que tuvo un giro que aunque me lo esperaba no terminó de convencerme del todo porque me resultó muy 'culebronero' y eso hizo que mi valoración final, aunque era muy buena, no fuese mejor. Podría seguir enumerando historias que con su extra de drama me han dejado con un palmo de narices este año.

Justo esta mañana he terminado una novela que me ha dejado esa sensación de desilusión, de estar leyendo una historia de amor que empezaba genial, que pintaba mejor según avanzaba y que cuando he llegado al meollo me ha dejado con cara de gilipollas diciendo "¿En serio? Venga, no me jorobes". No sabía si tirarme de los pelos o darme de cabezazos con la pared, y no he hecho lo segundo porque Luca estaba durmiendo y con la matraca que da despierto quería tener un poco más de paz. 
Soy de las que piensan que una trama sencilla, con problemas cotidianos, es mucho más efectiva para tocar el corazón y dejar huella. No digo que no me guste un poquito de drama, me gusta sufrir una pizca. Me gustan las historias que me hagan reír, llorar, enfadarme, en definitiva, sentir. Pero una cosa es sentir y otra es que el drama se salga de madre y acabe siendo todo tan inverosímil que te importe un pimiento lo que pase al final, que es justo lo que me ha ocurrido hoy. He leído los últimos capítulos en diagonal y el Epílogo —con lo que me emociona a mi un Epílogo bonito—, me lo he saltado a la torera.

¿Cuál sería vuestra respuesta al título del post? Mientras me dejáis vuestras opiniones —me podéis decir lo rancia que soy si os gusta el drama por un tubo—, voy a ver si remato lo que queda de año con una historia más de esas que dejan huella. No desisto en encontrar el broche perfecto lector a este 2016, e incluir una novela más a ese recuento anual que ya tengo listo.

NOVIEMBRE

En noviembre llegaron mis 32 años, y me parece increíble que hayan pasado ya dos desde que escuchaba Live a little de Florrie celebrando mis 30. Los 30 fueron agridulces, fui consciente de que realmente había crecido, de que las cosas feas seguían ahí y encima se multiplicaban, y el pilar más sólido que tenía en mi vida, ya no lo era tanto. He aprendido a vivir intentando mantener el equilibrio, aunque cómo cantaba Iván Ferreiro en aquella época dorada con Los Piratas, el equilibrio es imposible.
Hace unos días leía una frase de Chris Pueyo que me hizo recordar esos momentos agridulces de estos dos años, "Nadie que te haga sentir pequeño, merece verte crecer" y sentí cierto alivio porque me di cuenta de que había tomado decisiones correctas, difíciles, pero correctas. Cuando las cosas se rompen y te has dejado el pellejo para que algo así no suceda, la tristeza puede seguir ahí, pero la paz es inmensa y, con el tiempo, quiero pensar que sanadora.

Soplé las 32 velas en Villa Brandon, con Luca y Mr. Brandon a mi vera, mientras hacía la maleta para al día siguiente volver a ver a los míos, después de tres meses de echarles de menos. Y soplar de nuevo las velas, en casa, con el griterío de mis niños alrededor —¡cuánto han crecido los puñeteros desde que me fui!— y el olor rico de las comidas de mi abuela. O el olor característico de la casa de mis abuelos, sin más. Ese olor dulce y cálido que cura hasta el invierno más largo y frío.


Noviembre ha sido el mes que, por fin, he leído a Florencia Bonelli. Me da vergüenza decir los años de recomendaciones que llevo a cuestas, pero no sé por qué motivo, nunca terminaba de animarme con ella. Quizá porque esas opiniones tan entusiastas me daban un poco de miedo. La cuestión es que la misma tarde que llegué a Villa Brandon después de mi viaje exprés a casa, me compré Marlene. La historia me entretuvo y me la leí en un par de días, tres a lo sumo, pero no me caló. Después de escuchar que la Bonelli era la pera limonera esperaba algo más 'extraordinario'. También pienso que puede que la historia de Micaela y Carlo no fuera para mí, quién sabe. Ayer me hice con otra novela de la autora, porque quiero seguir descubriéndola.
También me he estrenado con María Montesinos y La estúpida idea de dejarte marchar. Una historia cotidiana, cercana, de las que me gustan y sé que a muchas de vosotras también. La historia de Julia y Lucas ha sido una grata sorpresa, y María una autora a la que le seguiré la pista muy de cerca. De hecho, ya tengo su última novela en mis dominios esperando el momento propicio, porque tengo la corazonada de que me va a gustar más.

En noviembre he recurrido también a autoras que para mí eran casi una apuesta segura, y digo casi, porque esta vez nos han cubierto mis expectativas como esperaba que lo hicieran. Es el caso de Caroline March y El retrato de Alana, es la primera vez que leo una novela de Caroline y que no me encaja del todo, que no me deja totalmente satisfecha. Disfruté de la lectura, pero no fue tan maravillosa como sus anteriores historias. Algo parecido me ocurrió con Noelia Amarillo y el final de su saga los Amigos del barrio. Es una saga que he seguido desde sus inicios, hay historias que me han encantado y otras, que no me han gustado tanto. Nadie más que tú estaría a medio camino. Tenía ganas de conocer la historia de Enar y al final no ha sido como esperaba, aunque sólo por conocer más al maravilloso Carlos y reencontrarme con el resto de amigos, merece la pena su lectura. Carlos me robó completamente el corazón.

Muchas veces os he dicho que me gusta leer más de una novela de un autor para poder opinar con conocimiendo de causa. Pues bien, este mes he leído por segunda vez a Brittainy C. Cherry, Mia Sheridan y Mariah Evans. Empezando con Brittainy C. Cherry, seguro que habéis escuchado hablar de El aire que respira, una historia que me dejó muy buen sabor de boca —a pesar de ese pegote peliculero final que no hay por donde cogerlo—. Tenía la necesidad de volver a leerla y la oportunidad llegó con Querido señor Daniels. Me gustó la historia, pero me sobró drama gratuito a punta pala, empiezo a pensar que es la marca "de la casa" de la autora. De Mia Sheridan leí recién salida del horno La decisión de Stinger, después de conocer a Archer Hale, ¿cómo me iba a quedar con las ganas de conocer a Carson Stinger? Fue una buena lectura, me gusta mucho como escribe Mia Sheridan y que sus protagonistas tengan ese punto diferente, pero Archer tocó una tecla que Carson no supo y ahí radica la diferencia. Y llego a Mariah Evans, autora española que descubrí con En tiempos de guerra. Hacía muchísimo tiempo que me apetecía seguir leyéndola, pero siempre se me cruzan otros libros y al final la pila de pendientes es descomunal. Un año después de leer la historia de Matt y Emma, me perdí en las páginas de El conjuro. El cóctel era la mar de apetitoso para mí: Escocia, viajes en el tiempo, highlanders... Y no me decepcionó en absoluto, me dio justamente lo que necesitaba y esperaba, una historia divertida, tierna y mágica. Espero no tardar otro año para volver a leer a Mariah.

Y por último, y no porque haya sido mi peor lectura, os tengo que hablar de Solo 3 segundos de Patricia A. Miller., quería hacer reseña, pero llevo un tiempo en modo disfrutona: leer y no reseñar. Patricia no es una autora nueva para mi, ya había leído anteriormente un par de historias suyas y me había dejado buen sabor de boca. Solo 3 segundos me pareció una buena historia. Una historia que engancha, sobre las segundas oportunidades que da la vida y sobre cómo el odio puede convertirse en el amor más bonito. No llevaba grandes expectativas y la disfruté mucho.

En este resumen mensual tenía que sonar Anni B Sweet, mi cantautora de cabecera. A veces son las canciones las que eligen el momento adecuado para poner música a lo vivido. Getting older me ha acompañado los últimos años en esos momentos en los que la vida me ha hecho sentir que la niña que fui cada vez está más lejos. Más escondida. Qué difícil es crecer... 

TODAS LAS ESTRELLAS SON PARA TI, de J. de la Rosa

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
TODAS LAS ESTRELLAS SON PARA TI


¿El amor verdadero es capaz de sobrevivir 

al paso del tiempo y a la distancia?


Cuando volví en septiembre con el blog mi apatía lectora estaba en todo su esplendor. No sé si sería la falta de tiempo, el trajín de la mudanza, o no saber encontrar ese rincón ideal para leer en el piso nuevo, pero estuve una temporada leyendo muy poquito, casi nada. Hasta que cayó en mis manos Todas las estrellas son para ti, y José de la Rosa, una vez más, me dio todo eso que me gusta en una novela romántica. Una historia que habla de ese amor que te marca de por vida, de las segundas oportunidades, de la fidelidad y de las cosas que realmente son importantes en la vida. Es la historia de Inés y Pedro, pero también la de Clara, la de Carlos y la de María.

Inés hace diez años que lo dejó todo para empezar una nueva vida en Noruega y cumplir su sueño profesional. Allí tiene una vida plácida, un trabajo que le apasiona y un novio perfecto, no podrían irle mejor las cosas. Pero todo se tambalea la noche que recibe una llamada desde su Sevilla natal comunicándole el fallecimiento de su padre, Carlos. Para Inés su padre siempre ha sido un modelo a seguir, su referente cómo hombre, cómo persona, hasta que recogiendo sus pertenencias descubre una carta, una carta de amor que no va dirigida a su madre, sino a otra mujer. Confundida y angustiada sólo se le ocurre recurrir a Pedro, ahora convertido en inspector de policía, para que le ayude a desentrañar el pasado de su padre. Pero Pedro no es sólo un viejo amigo, fue el amor de su vida y la razón por la que hizo las maletas y se marchó de Sevilla.

A medida que van esclareciendo la vida de Carlos y esa mujer desconocida, Pedro se dará cuenta que a pesar del tiempo y la distancia no ha podido olvidar a Inés y su cercanía sólo le ponen las cosas mucho más difíciles. Inés tiene una nueva vida en Oslo, lejos de él, su momento zarpó hace demasiado tiempo y tiene que aceptarlo, centrarse en ayudarla en lo referente a su padre e intentar a olvidarla de nuevo. ¿Pero cómo puedes olvidar a la mujer de tu vida? El corazón de Inés no está mucho mejor, se resiente a cada paso que dan en lo concerniente a su padre y estar cerca de Pedro lo complica todo porque le hace revivir viejas emociones.


José de la Rosa lo ha vuelto a hacer, o mejor dicho, se ha superado. Cada novela que leo suya me maravillo con su manera de contarnos una historia de amor. Y digo con su manera, porque en las últimas ocasiones ha dado una pequeña vuelta de tuerca, poniendo una incógnita en la historia que te mantenga pegada a sus páginas. Para mi ya empieza a ser marca De la Rosa. No es simplemente una historia de amor, tiene un punto más y eso consigue que no puedas dejar de leer, y que al terminar te sientas totalmente satisfecha con lo que ha querido contarte. Posiblemente la historia de Pedro e Inés me ha parecido la más dulce que he leído hasta ahora de la pluma del autor, quizá porque yo también creo un poco en ese amor capaz de superar el tiempo y la distancia, en ese amor que no puede superar ningún otro, que es inquebrantable independientemente de que las cosas salgan bien o no lo hagan. Siempre hay un amor que nos marca de por vida, que nos deja huella.



*Hoy la banda sonora es una canción que me descubrió Lidia de Cielos de papel, y que curiosamente forma parte de la soundtrack que J. de la Rosa creó para Todas las estrellas son para ti. Señales les llaman 😉

OTRAS RESEÑAS DE J. DE LA ROSA

Gigoló. El amor tiene un precio
Un lugar donde olvidarte
Tu último beso
Siete razones

Póngamos que hablo de Madrid, de Anna Gavalda y de vivir

Principios de septiembre del 2010. Era la primera vez que pisaba Madrid, hacía sólo tres meses que todo había empezado, al lado de la vía 1 de la Estación del Norte de Valencia. Sólo tres meses desde que había tomado una decisión importante, y a la vez, un poco loca: embarcarme en una relación a distancia. En aquel momento la ilusión se mezclaba con las dudas y el miedo. Y si digo que ganaba la ilusión, mentiría.

Era 3 de septiembre cuando recorría por primera vez Atocha, mientras recordaba al maestro Sabina cantar aquello de "a mitad de camino entre el infierno y el cielo, yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid". Una frase que con el tiempo acabaría teniendo todo el sentido para mí. Por aquel entonces empezaba a tener la buena costumbre de comprar un libro en cada ciudad que visitaba. En mis estanterías ya había un ejemplar de Harry Potter y la piedra filosofal de Málaga, uno de Desde mi cielo de Almería, entre otros. De ese primer viaje a Madrid me llevé en la maleta nuevos sueños, momentos que recordaré siempre y Juntos, nada más de Anna Gavalda. Una historia que leí en la casa familiar del pueblo, mientras el sol de mediados de septiembre se colaba por mi ventana. Fue aquellas tardes de los últimos coletazos del verano, cuando empecé a sentir ese 'echar de menos' que con los años, me calaría hasta los huesos. 

Anna Gavalda me enamoró, me conquistó totalmente con una historia entrañable sobre cuatro supervivientes magullados por la vida. Camille, Philibert, Franck y Paulette me enseñaron que la felicidad llega a nuestra vida de la mano de esa gente que nos hace bien, nos hace mejores y nos llena. Ensemble c'est tout, su versión cinematográfica, fue sólo la guinda que faltaba a esas páginas que Gavalda había escrito años atrás. Disfruté de ella, de Audrey Tautou, Laurent Stocker y Guillaume Canet, con la misma sonrisa en la cara que cuando descubrí la novela. Y creo que también en el proceso me quedé un poco prendada de Canet, al que seguí la pista después de verlo en el papel de Franck y, gracias a eso, descubrí la joya de la corona: Quiéreme si te atreves. Una de mis películas preferidas, en la que comparte protagonismo con Marion Cotillard.


Hace unos días estuve en casa, en Castellón, hacía tres meses que no veía a mi familia, y aprovechando mi 32 cumpleaños, hice la maleta y soplé las velas con los míos. Cuando llegó el momento de volver a Villa Brandon tuve el problemita de siempre, ¿qué libros me llevaba en la maleta? Porque en Castellón siguen el 80% de mis libros sin exagerar ni pizca, y al final, acabé metiendo en el bolso Juntos, nada más, el libro que vino a casa conmigo cuando empezó todo. Cuando Mr. Brandon me enseñó lo bonita que era Madrid, lo fácil que era sonreír y lo maravilloso que era sentir que por fin encajaba con alguien. Juntos, nada más tenía que volver conmigo a Madrid seis años después, pisar de nuevo Atocha juntos y acabar en la estantería del salón. Del salón Brandon. Porque sin pretenderlo la historia de Anna Gavalda formó parte de algo que ha terminado siendo muy grande. Porque Mr. Brandon, al igual que de alguna manera Franck hace con Camille, tiró abajo todos mis muros y me enseñó, sobre todo, que en la vida hay colores de los que yo, sin darme cuenta, me estaba privando. Me enseñó a vivir.
Juntos, nada más tenía que estar aquí, con nosotros, cerrando de alguna manera el círculo.


—Cierra los puños, arquea la espalda, dobla los brazos, crúzalos y acércatelos a la barbilla... Así...
—¿Por qué? —se extrañó Camille.
—Porque sí... Tienes que reventar esa piel que se te ha quedado pequeña, así... Mira... Te estás ahogando dentro de esa piel... Tienes que salir de ella ya... Venga... Quiero oír cómo revienta la costura de la espalda.


Camille sonreía.
—Joder, no... Guárdate esa sonrisa de mierda... No la quiero... ¡No es eso lo que te pido! ¡Yo te pido que vivas, joder!


EL CONJURO, de Mariah Evans

TIME TRAVEL
EL CONJURO


¿Qué pasará una vez que la magia del conjuro se disipe? 

¿Logrará el amor traspasar las barreras del tiempo?


Cuando Mariah Evans anunció su nueva novela tenía la certeza de que disfrutaría con ella. Escocia y un highlander que viaja en el tiempo eran las palabras mágicas para que la leyera con ilusión y muchas ganas. Y no me he equivocado, porque he disfrutado como una enana de esta historia bonita, tierna, divertida y... mágica, valga la redundancia. 

Anaís es una joven abogada británica que reside en Escocia. Acaba de dejarlo con su novio Jacob, después de que éste le fuera infiel. Para animarla, su amiga Jane le monta una noche de fiesta, en la que las copas corren como la espuma y, como consecuencia, acaban en un tarot haciendo un conjuro de amor para Anaís. El tema se les va un pelín de las manos, sobre todo a Jane, que empieza a describir las fabulosas cualidades que debe tener ese hombre perfecto para su amiga. Que sepa montar a caballo, que sepa luchar, que sea un chico fuerte y tierno, buen amante, de ojos claros... Y en fin, ya os podéis imaginar, el hombre perfecto de novela romántica, esas novelas que tanto le apasionan a Anaís.

Cuando Anaís llega a casa se encuentra en el jardín a un chico vestido de highlander y claro, piensa que es un loco que se ha colado en su casa y quiere hacerle daño. ¿Qué va a pensar la pobre en esa situación y con unas copas de más? Pero ese chico no es un loco, es Neilan Cameron, un highlander que ha viajado desde 1745 y está totalmente perdido, no sabe qué ha ocurrido para terminar en el jardín de esa chica que viste ¿pantalones?

Neilan Alexander Cameron Maclean no pensaba que después de sobrevivir a la batalla de Inverness las cosas se complicaran todavía más. No pensaba que tendría que huir de su hogar con el corazón roto en mil pedazos y con los casacas rojas pisándole los talones. Pero cuando más agotado y derrotado se encuentra, aparece en el bosque una misteriosa mujer que le ofrece un cambio de vida, sólo tiene que beber una poción y despierta en el jardín de Anaís, en el año 2018.


A partir de este punto las situaciones divertidas se suceden una detrás de otra. Neilan tendrá que adaptarse a una vida totalmente diferente a la suya en el siglo XVIII y a un mundo que, en muchas ocasiones, no entiende. Pero no le quedará más remedio, porque permanecerá en el siglo XXI durante veintisiete días, el tiempo que dura el conjuro. Veintisiete días en los que Anaís y Neilan acabarán irremediablemente enamorados, a pesar de que Anaís ponga todo su empeño por evitarlo. No quiere volver a sufrir, sabe que Neilan pronto se marchará para no volver y se quedará de nuevo completamente sola, sin familia y casi sin amigos. Neilan, por su parte, siente un dolor parecido, quiere volver con su gente, con su clan, pero tampoco quiere dejar a Anaís.

—Y… ¿Por qué no te quedas aquí? Conmigo —susurró algo tímida.
Neilan le sonrió de una forma tierna aunque al momento un dolor recorrió su rostro. No había nada que desease más que quedarse con ella. Ahora, la época en la que había cabalgado a lomos de un caballo, huido de los casacas rojas, combatido contra británicos… quedaba muy lejana, como si fuese en otra vida. Él quería esa vida, una vida con ella, pero también tenía muy claro, por lo que le había explicado la bruja, que era imposible quedarse allí. ¿No sería peor si ella supiese que él quería quedarse a su lado? ¿Qué se iría en contra de su voluntad? ¿Qué a pesar de que había sido un periodo breve de tiempo jamás podría amar a una mujer como la amaba a ella?
—No puedo, Anaís —susurró con cierto matiz de dolor.

Ella apartó la mirada de él y aceptó mientras apretaba los labios. 

—¿No puedes? ¿O no quieres? —preguntó con temor.


No os voy a contar mucho más de la historia porque es para disfrutarla, pero sí os diré que el final me sorprendió, no era como esperaba, y aunque Mariah le da un final muy especial, a mi me dejó un pelín triste. Reconozco que el final que imaginaba en mi cabeza hubiera sido el típico y, posiblemente, le hubiera quitado la gracia al asunto, pero... Y ahora mismo me ato las manos para no soltar ni prenda y que descubráis vosotros que pasa con Neilan y Anaís. Si buscáis una historia divertida, tierna y mágica, esta es vuestra historia. Si disfrutáis con las historias de highlanders y de viajes en el tiempo, esta es vuestra historia.



OTRAS RESEÑAS DE MARIAH EVANS

En tiempos de guerra

LA ESTÚPIDA IDEA DE DEJARTE MARCHAR, de María Montesinos

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
LA ESTÚPIDA IDEA DE DEJARTE MARCHAR


Enamorarse de Lucas fue lo mejor que le ha pasado en toda su vida. 

 Sin embargo, todo se fastidió cuando, llegado el momento de la verdad, 

tomó la decisión de dejarlo marchar...


Siempre digo que las historias cotidianas son las que más me llegan, quizá porque es más fácil empatizar y ponerte en el pellejo de los protagonistas. La estúpida idea de dejarte marchar es un claro ejemplo de esas historias cercanas, que sientes un poco tuyas.

Julia es una joven extremeña que comparte piso en Madrid con sus amigos Alma y Miguel. Es periodista y se deja la piel día a día para hacerse un hueco en una profesión que le apasiona. Su primera oportunidad llegará en un periódico digital. Allí empezará su historia con Fran, un hombre que terminará minando la autoestima de Julia, hasta hacerla sentir pequeña e insignificante. El paso de Fran por la vida de Julia dejará una herida difícil de sanar y sólo conocer a Lucas, tiempo después, acabará de recomponer sus pedazos rotos.

Lucas llega por casualidad, como llegan las cosas importantes de la vida. Conoce a Julia en un evento de emprendedores y desde el primer momento saltan chispas entre ellos. Lucas tiene claro que quiere conocerla, pero Julia no quiere empezar nada con nadie, todavía sobrevuela el dolor que le infringió Fran en el pasado. Pero cómo dice una frase de Blaise Pascal "El corazón tiene razones que la razón desconoce", y Julia no podrá resistirse por mucho tiempo a ese simpático, cariñoso y tierno emprendedor. Y no me extraña, porque es un amor.


Todo funciona estupendamente entre ellos, su relación avanza de manera tan natural que Julia, a veces, no puede evitar sentir cierto miedo. Hasta que llega un momento en el que la vida les hace tomar una decisión importante en su relación y Julia... Julia decide dejar marchar a Lucas, a pesar de quererle con todo su corazón. ¿Y sabéis qué? Que no te puedes enfadar con ella por tomar esa decisión, porque la entiendes, porque en el fondo sabes que está haciendo lo mejor para los dos y no te queda más remedio que quedarte con esa sensación de tristeza al ver que se rompe algo que era precioso. Conforme avanzaba la lectura tenía un poco de miedo de que la justificación para dejar marchar a Lucas fuera absurda o cogida con pinzas, y no ha sido el caso.

A veces necesitamos dejar de analizar el pasado, de planificar el futuro, de averiguar exactamente cómo nos sentimos, de decidir qué queremos y… sólo debemos sentarnos y esperar a ver qué pasa.


Además de la historia de Julia y Lucas, La estúpida idea de dejarte marchar también narra la historia de Alma —la compañera de piso de Julia— y Óscar. Una historia secundaria que me ha mantenido enganchada, a ratos incluso más que la principal.

En definitiva, he disfrutado de la lectura, de la manera de narrar de María Montesinos y de su forma de presentarnos la historia de Julia, con esos trozos de su cuaderno del amor ahogado, dónde nos da pinceladas de la relación que mantuvo Julia con Fran y así entender mucho mejor a la Julia del presente. A la Julia que conoce Lucas.

Me quedo con muchísimas ganas de seguir leyendo a la autora, porque si mi valoración de esta historia no ha sido mucho más alta, ha sido sencillamente porque no me ha emocionado como pensaba que lo haría ese momento en el que Julia deja marchar a Lucas. Me veía rodeada de pañuelos de papel y echando lágrimas como puños, y no ha sido el caso. Ya sabéis, mi tonta teoría del pellizco en el corazón. Pero la historia, cómo os decía, la he disfrutado y me he llevado una grata sorpresa. 

QUERIDO SEÑOR DANIELS, de Brittainy C. Cherry

NEW ADULT
LOVING MR. DANIELS


Un amor prohibido

acompañado de las notas de Shakespeare


Después del buen sabor de boca que me dejó en su momento El aire que respira —obviando ese giro final peliculero e innecesario que me estropeó un poco la historia de Tristan y Elizabeth— tenía muchas ganas de seguir descubriendo a Brittainy C. Cherry. Ahora, después de haber leído Querido señor Daniels, puedo decir que describe los sentimientos y pensamientos de sus protagonistas como pocas autoras, que sabe perfectamente qué tecla toca para conmover, pero también que en muchas ocasiones quiere rizar demasiado el rizo, agregarle todavía más drama a la historia, y desde mi punto de vista, es algo que desluce un pelín el resultado final.

Ashlyn acaba de perder a su hermana gemela, después de una larga enfermedad. Con sólo diecinueve años tiene que lidiar con la pérdida de Gabby, pero también con la indiferencia de una madre que después de haber perdido a una de sus hijas ha caído en una depresión. Ashlyn tiene que mudarse con su padre a Edgewood, Wisconsin. Allí descubrirá que ese padre que no ha tenido presencia en su vida, y que prácticamente no conoce, ha creado una nueva familia de la que ella no sabía nada. A partir de entonces tendrá que convivir con su padre, Rebecca y con los hijos de ésta: Ryan y Hailey. Pero el rayito de luz que Ashlyn necesita para seguir adelante no tarda en llegar. Llega en forma de unos ojos azules preciosos, impresionantes y radiantes. Unos ojos que se cruzan con los suyos en el trayecto en tren de Chicago a Edgewood. Esos ojos azules pertenecen a Daniel, un joven de veintidós años que hace frente a sus propias pérdidas. En poco más de un año, perdió a su madre de manera trágica y a su padre por una larga enfermedad. También, de alguna manera, ha perdido a su hermano Jace por andar metido en asuntos turbios. Vive con su mejor amigo en la casa del lago que heredó de sus padres y lo único que le mantiene en pie día a día es su pasión por la música y su puesto como profesor de literatura. Cuando en el tren se cruza con la mirada triste de Ashlyn, no puede evitar querer saber más sobre ella y sobre el dolor que reflejan sus ojos verdes.

Daniel y Ashlyn son dos personas heridas, dos personas que encajan y que conectan, que desprenden una química que sobrepasa las páginas. Pero las cosas no van a ser fáciles para ellos, porque el destino les tiene preparado otro pequeño bache que superar. Daniel, no es otro que el señor Daniels, el nuevo profesor de literatura de Ashlyn y cuando lo descubran tendrán que luchar entre lo correcto y lo que les dicta su corazón.

(...) Te mereces mucho más que esconderte en los sótanos de un instituto. No mereces ser el secreto de alguien, Ashlyn. Mereces ser el estribillo de la canción favorita de alguien. Mereces ser la dedicatoria de su libro favorito.



Entre libros de William Shakespeare crecerá un amor bonito, no exento de esas escenas dulces que tanto nos gustan a las románticas empedernidas y, que personalmente, he disfrutado mucho. Pero haciendo honor a la verdad no he conseguido conectar con la historia de amor de Ashlyn y Daniel, o no de la manera que esperaba. Tristan y Elizabeth —de El aire que respira— me emocionaron, me dejaron el corazón en un puño, eran unos personajes muy reales, con un dolor palpable que me hicieron sentir en mi propia piel. En cambio, Ashlyn y Daniel, me han quedado algo lejanos, quizá porque hay situaciones que no me encajaban del todo.

La historia está contada por ambos protagonistas, cosa que siempre me parece un acierto, porque sabes en todo momento cómo se sienten o qué piensan en determinadas situaciones. Uno de los puntos fuertes de la historia es Gabby, la hermana gemela de Ashlyn. Está presente durante toda la historia de una manera preciosa. Sabía que iba a perderse grandes momentos de la vida de su hermana y quería estar a su lado de alguna manera, así que le deja una caja llena de cartas que Ashlyn deberá leer en el momento preciso. Esas cartas han formado parte de los momentos que más me han conmovido y hecho sonreír.

Me quedo una vez más, con ganas de seguir leyendo a Brittainy C. Cherry, porque pienso que cuando encuentre el equilibrio entre ese sentimiento que tan bien maneja y la dosis justa de dramatismo me va a enamorar.


Versión de Let it be de The Beatles

OTRAS RESEÑAS DE BRITTAINY C. CHERRY

El aire que respira (Los Elementos #1)

OCTUBRE

Octubre ha estado marcado por la llegada del pequeño Luca a nuestra vida. Os hablé de ello en Soñar pequeño, una de mis últimas entradas. Releo dicha entrada y me doy cuenta que no supe contaros todo lo que sentía en ese momento, pero la verdad es que no tenía tiempo, fue una entrada exprés y me dejé muchas cosas en el tintero. Así que hoy me explayaré un poquito más.

Luca llegó por sorpresa, Mr. Brandon siempre supo que quería un peludito porque que a los pocos meses de conocernos falleció mi Bris de manera repentina. Él ni siquiera pudo conocerlo, el mismo fin de semana que venía a casa por primera vez pasó todo. En la familia sufrimos mucho porque no fue una muerte dulce, yo si cabe un poco más, porque dos meses antes también había fallecido mi Chispa, mi perrita desde que yo tenía 10 añitos y que en aquellos momentos vivía con mi madre. El único consuelo que tuve es que murieron rodeados de cariño y siendo muy viejecitos ambos, aunque la muerte de mi Bris, por cómo ocurrió, me sigue doliendo a pesar de los años y sé que siempre va a estar ahí. Así que la llegada de Luca fue el mejor regalo que pudo hacerme Mr. Brandon, una prueba más de que es capaz de hacer todo lo que está en sus manos para verme sonreír.

Luca ha cambiado nuestra vida por completo y ha obrado la magia, porque después de tres meses viviendo en Villa Brandon hoy es cuando puedo decir que la siento mi casa. Y todo es gracias a esa bolita de pelo que no me deja dormir, ni leer, ni casi respirar, pero que me está dando tanto amor y compañía que me lo compensa absolutamente todo.

Mis lecturas este mes han sido poquitas, prácticamente sólo he leído los primeros quince días, hasta la llegada del torbellino Luca. He tenido lecturas entretenidas y regulares, este mes no ha habido ninguna historia que me haya dejado totalmente satisfecha. Pero empezando por el principio, la primera novela que terminé ya entrado el mes de octubre fue Oculta de Kendra Elliot, lectura que como ya comenté hice en compañía de las chicas del CL #DeViajeLiterario. Fue una lectura que empezó genial, pero que acabó desinflándose un poco y dejando varios cabos sueltos que hicieron que no fuese lo que esperaba de ella. Después me tiré a la piscina con Real, el primer libro de la trilogía Real de Katy Evans, me animaron las buenas opiniones y a mi la verdad es que no me llegó en demasía la historia, no vi ese algo especial que comentaban que tenía la historia de Remy y Brooke. Mi mes volvió a remontar un poquito con La distancia entre tú y yo de Kasie West, un young adult que disfruté mucho, quizá porque era el momento adecuado, pero la verdad es que me dejó muy buen sabor de boca. Pero luego volví a caer en picado con Dr. Engel de Elena García, la premisa me parecía interesante porque trataba el tema del maltrato pero no me convenció la manera de narrar de la autora, ni el desarrollo de la historia. Demasiado drama gratuito para mi gusto, pienso que una trama más sencilla me hubiese llegado mucho más. Y llegó mi sorpresa del mes con Mi canción más bonita de Cherry Chic, fue una de esas veces que soy una lectora kamikaze, que me pongo a leer sin tener ninguna referencia y esta vez la jugada me salió bien —no siempre es así, ya sabéis—. Me gustó la historia, me gustó Oliver y me gustaron los secundarios. La autora pienso que tiene potencial y espero que evolucione como creo que lo hará, porque aunque la historia de Oliver y Daniela no me pareció redonda, tiene todos los ingredientes para hacer disfrutar a las lectoras de romántica contemporánea. Y mi última lectura fue el desenlace de la bilogía Quiéreme de Victoria Vílchez. En Si me dejas quererte nos cuenta cómo sigue la vida de Tessa, Zac y Álex después de ese (gran) final de No me quieres, no te quiero. Una lectura que disfruté, sobre todo por el mensaje que desprende cada página.

Mi octubre estaba musicalmente marcado por Dillon, pero me llegó la noticia de que Roberto Iniesta, cantante de Extremoduro, sacaba nuevo disco en solitario el 18 de noviembre, y claro, es una de mis debilidades. Extremoduro, al igual que Marea, forman parte de mi vida de una manera especial, han sido banda sonora de muchos momentos felices y amargos, siempre han estado ahí de alguna manera. Robe, da igual que sea en solitario o con Extremoduro, siempre consigue ponerme la piel de gallina. Este Por encima del bien y del mal es una muestra de ello, una pequeñísima parte de Destrozares. Canciones para el final de los tiempos.

SI ME DEJAS QUERERTE, de Victoria Vílchez

NEW ADULT
SI ME DEJAS QUERERTE — Quiéreme #2


El amor puede curar las heridas mil veces más rápido que el paso de los años. 

Pero para ello... para ello tienes que dejar que te quieran


Puede contener spoilers de No me quieres, no te quiero 

Llevaba esperando poder leer Si me dejas quererte desde que Victoria dio la fecha definitiva y nos enseñó la portada. La noche antes de que saliera a la venta lo compré y un par de días después lo estaba devorando. Con el final de No me quieres, no te quiero no podía ser menos, tenía muchas ganas de saber cómo se desarrollaría la historia a partir de ese final. Y os puedo decir que Victoria no me ha decepcionado en absoluto, aunque no os niego que durante estos meses de espera me daba miedo de que acabara dándole un final que Tessa no merecía, y que en muchas novelas juveniles pasa. Porque sí, yo soy muy crítica, pero mucho, con esas novelas New Adult y Juveniles que ensalzan una relación tóxica, que ponen como el ideal de hombre a un mamarracho machista, prepotente, orgulloso, mezquino, celoso, posesivo... ¿sigo? Porque facilmente podría seguir con lo mucho que me repugna que chavalas de 14-15 años lean algo así. Que se les llene la boca erroneamente diciendo que quieren un "Fulanito" o un "Menganito" refieriéndose al protagonista masculino llenito de las cualidades que antes he mencionado. Vale, es ficción y es lícito tomarlo como tal, pero también lo es no hacerlo. Y yo no lo hago. No puedo, porque me parece peligroso, porque me parte el corazón pensar que mi prima —por ejemplo, porque es la única canija de mi familia— cuando tenga esa edad quiera a su lado a alguien así. Cuando lo que debe desear es a alguien que la respete y la quiera por encima de todas las cosas. No alguien que la menosprecie y la anule. Hay temas que me pueden, y éste, es uno de ellos.


La Bilogía Quiéreme de Víctoria Vílchez no cae en eso, no idealiza ese tipo de relaciones. Victoria habla de un amor tóxico, un amor que destroza a Tessa una y otra vez, que la hace sentirse pequeña e insignificante, pero que le cuesta dejar marchar. En Si me dejas quererte toma la decisión de romper con todo, alejarse de Álex y seguir adelante, pero sabe que necesita a Zac a su lado. Su mejor amigo, su apoyo incondicional, su mitad. Zac decidió darle espacio a Tessa, posiblemente cuando más lo necesitaba a su lado, pero no podía seguir presenciando como caía de nuevo en los brazos de Álex, cómo seguía haciéndose pequeña al lado de alguien que no la merece.

(...)
—Hazme un favor, Tessa. Deja de pensar que no mereces que te traten bien. —Alza la cabeza de nuevo para observarme—. Te merece a alguien que haga lo jodidamente imposible para que seas feliz. Alguien que se derrita al mirarte y que nunca quiera dejar de hacerlo porque no haya otra cosa más importante para él que tú. Y, sobre todo, te mereces a alguien que ame cada parte de ti, siempre y a todas horas —concluye con vehemencia.

Si No me quieres, no te quiero presentaba esa relación insana de Tessa y Álex, todo lo feo, oscuro y doloroso de ese amor, Si me dejas quererte es Tessa y Zac en estado puro. Amistad, complicidad, comprensión, ternura y amor. AMOR con mayúsculas. Un amor sincero, puro e incondicional. Un amor capaz de recomponer todos los pedazos rotos de Tessa. Es muy difícil dejarse llevar cuando han minado por completo tu autoestima, cuando piensas que no vales nada y que mereces el dolor que sientes. Y ese es justamente el camino que recorre Tessa en este libro, un camino pedrogoso y complicado, que caminará de la mano de Marta, Teo y Zac. Un camino para volver a quererse... y dejar que la quieran.

La Bilogía Quiéreme se lleva mis cuatro estrellas, porque pienso que hay que valorarla globalmente. Pero si tengo que valorar indivudualmente este libro siento que me ha sabido a poco, esperaba un poquito más. Muy poquito, pero me ha faltado. Si tenéis oportunidad de leerla, no os lo penséis, porque para mi es de las mejores historias de Victoria, por el mensaje, por el fondo, por lo que quiere contarnos y la manera en que lo hace. Cada día me gusta más Victoria Vílchez, es una apuesta segura, siempre me deja satisfecha.


OTRAS RESEÑAS DE VICTORIA VÍLCHEZ

No me quieres, no te quiero (Quiéreme #1)
Fuego y espinas