TRAS LAS HUELLAS DE ALBA, HUGO Y NICO, de Elísabet Benavent

«Incluso nuestras diferencias congeniaban como dos gotas de agua»
CUANDO ÉRAMOS REYES, de Quique González



Terminar de leer Alguien como yo me dejó un poso agridulce, no porque no me hubiese gustado el final de la trilogía Mi elección, todo lo contrario, tuvo el final que yo quería, el que esperaba, pero de alguna manera sentí que faltaba algo para quedarme totalmente satisfecha. Yo siempre fui muy de Nico, me robó el corazón desde el primer momento, y aunque Hugo era mucho Hugo y me enamoró, Nico para mi siempre fue especial. Quizá por ese motivo me quedé con ese sabor agridulce que os comentaba, Hugo era perfecto para Alba, eran pura magia, juntos eran amor, ese HAMOR con H que tan bien nos describía Elísabet, pero entonces, ¿qué lugar ocupaba Nico? Mi Nico taciturno, serio, tan suyo, que se refugiaba en canciones de Lana del Rey y tenía esa manera tan única de querer, amar y entregarse. Cuando supe de este relato inédito necesitaba leerlo, necesitaba reconciliarme con Nico, era pura necesidad porque en Alguien como yo lo sentí lejano, desdibujado, roto. No era mi Nico.

Tras las huellas de Alba, Hugo y Nico relata en 174 páginas que saben a gloria bendita esos dos años desde que Nico se marcha hasta que se reencuentra con Hugo y Alba. Empieza con un Nico que me ha partido el corazón en dos, un Nico que huye del dolor, la decepción y el rencor para encontrarse a sí mismo. Los capítulos narrados por él nos dan ese alivio y entendimiento que necesitábamos para con este personaje. Son capítulos duros, descarnados, tan llenos de vacío, de amargos recuerdos y de un dolor que se palpa a través de las letras. Palabra a palabra vamos viendo como Nico empieza a ser el Nico que siempre quiso ser, cumple sueños, asume sus propios errores y perdona. De su mano emprendemos un largo viaje, no sólo físico (Vietnam, Argentina, Perú, Japón, Suecia...), sino también interior.

Lejos de Nico, Hugo y Alba deben dar forma a ese amor que se profesan y a una relación convencional que no les resulta nada fácil. La ausencia de Nico parece llenarlo todo y Hugo necesitará tiempo para volver a ser el que era sin su hermano de vida, y así poder ofrecerle a Alba el cuento de hadas. Tendrán que pasar por momentos duros y difíciles para salir fortalecidos y hacer frente a un futuro juntos. Pero el vacío que ha dejado Nico en sus vidas será como esa herida que aunque sana siempre deja la cicatriz, siempre estará presente porque sigue siendo parte de ellos.

Alba dice en uno de sus capítulos que los verdaderos protagonistas de esta historia, son ellos dos. Hugo y Nico. Ellos dos y su relación, a veces insana, intensa o poco convencional. No podría estar más de acuerdo, yo siempre lo sentí de esa manera, para mi esta historia fue mucho más que la historia de amor entre Alba, Hugo y Nico. No era Alba el meollo de la cuestión aunque a priori su corazón tuviera la elección más importante, esta historia era muchísimo más, una vuelta de tuerca al amor en su máxima expresión. El amor de Hugo por Nico y de Nico por Hugo, la amistad pura y real, sincera e irrompible.

(...) Siempre que pasaba por allí recordaba la letra de una antigua canción de Quique González titulada «Cuando éramos reyes». Nosotros lo fuimos en nuestra propia vida, gobernando sentimientos y ansiedades, viviendo intensamente porque éramos jóvenes. «Incluso nuestras diferencias congeniaban como dos gotas de agua», decía la canción y... amén.
Aquella canción hablaba de quienes fuimos de la misma manera que las paredes de la casa de sus padres siempre retendrían dentro los fantasmas de esa relación. Recuerdos... qué pequeños hijos de puta. Se infectan y caducan. Si te dejas llevar estás perdido; cuando quieres darte cuenta, recuerdas más que vives.

Este relato que ahora se puede conseguir de forma gratuita en la web de Elísabet, es la guinda del pastel, ese pequeño dulce que te deja un sabor maravilloso en el paladar. A los fans de Elísabet, y sobre todo, a los que vivisteis intensamente la historia de Alba, Hugo y Nico, os va a encantar.



OTRAS RESEÑAS DE ELÍSABET BENAVENT

Trilogía Mi elección
El diario de Lola
Martina con vistas al mar (Horizonte Martina #1)
Martina en tierra firme (Horizonte Martina #2)
Mi isla

6 comentarios:

  1. ¡Holaaa!

    Qué razón tienes... Yo pensé lo mismo, con las mismas palabras: necesitaba reconciliarme con Nico al leer este relato. Me encantó leerlo, era la pieza que faltaba para completar la trilogía.

    ¡Un beso!

    ResponderEliminar
  2. Yo solamente leí el primero pero la verdad es que me encantó. Un besote :)

    ResponderEliminar
  3. Hola guapa!!

    Yo también me quedé con ese sabor agridulce al terminar la trilogía, y no sabes lo contenta que estoy de que la autora haya compartido este "epílogo". No sé cómo llamarlo, la verdad, jajaja. Espero que tras estas últimas páginas pueda decir que me he reconciliado con el final de Mi elección, y recordarlo con el cariño que merece <3

    Un besote!!

    ResponderEliminar
  4. Hola guapa.
    Leí el primer libro porque es una autora que me encanta, pero no me terminó de gustar de todo. Este tipo de libros no me convence por lo que los dejé, pero me alegro que a tí te gustaran :)
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Hola! Sólo he leído el primero y me pareció entretenido.
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. Yo siempre fui TEAM NICO!!!!!!!
    Nico era mucho Nico, y sus silencios me encantaban. Lo hacían muy interesante. Aún recuerdo cuando fue por primera vez a casa a recogerla... Pero es verdad que todo acabó con sabor agridulce. Acabó como debía acabar, pero quedó la espinita de Nico.
    Este libro fue un auténtico regalo,Nico se lo merecía. Y no salió mal parado... ¡quiero ser su chica!!!!!!!

    ResponderEliminar