Lo que el primer semestre me ha dejado

Llevaba días pensando en hacer una entrada hablando de las mejores novelas que he leído en esta primera mitad del 2017. Y por casualidades de la vida caí en algunos vídeos de youtube del tag Mid year book freak out, principalmente me decidí a hacer esta entrada después de ver el vídeo de Magrat Ajostiernos, un canal que si no conocéis os estáis perdiendo la canela fina de los youtubers. El tag no lo he seguido a rajatabla, lo he hecho un poco a mi gusto.


MEJOR LIBRO. Nada se opone a la noche no es que sea el mejor libro que he leído en lo que llevamos del 2017. Es que es uno de los mejores libros que he leído en mi vida. ¿Sabéis esa sensación cuando leéis un libro y sois conscientes de que os va a acompañar siempre? ¿Esa certeza de que un libro ya forma parte de esa lista de los libros de vuestra vida?
La historia es dura y sobrecogedora, la autora habla de su familia, de su madre y de ella misma, algo que me parece inmensamente valiente. Yo, como lectora y como hija, sentí una conexión especial con Delphine. Leerla fue catártico y liberador. Sus palabras fueron como tiritas en esas heridas invisibles que tanto duelen y que todos tenemos en alguna parte de nuestra piel.

Leí este libro en enero y sigo teniendo la necesidad de leer todo, absolutamente todo lo que ha escrito Delphine de Vigan.



MAYOR DECEPCIÓN. Elísabet Benavent ya no me toca la patata como lo hacía al principio, esa es la realidad. Nunca voy a decir que una novela suya es mala porque no lo es, me encanta como escribe, su manera de transmitir al lector los sentimientos de sus personajes y dudo que eso cambie, lo que no me gustó fue la historia que nos quiso contar en La magia de ser Sofía. Igual que tampoco me convención la de Mi isla el año pasado. 
¿Es su historia más realista y cotidiana? Pues sí. ¿Sofía es maravillosa? Pues también. Pero Héctor no me gustó, el desarrollo de la historia tampoco y La magia de ser nosotros, la segunda parte de la bilogía, ya fue demasiado para el cuerpo, por lo menos para el mío. Leí el final de la historia de Sofía y Héctor en diagonal y llena de desencanto.

A día de hoy sigo con el regustillo amargo. A ver con qué nos sorprende Beta la próxima vez... 


MAYOR SORPRESA. Quizá porque no esperaba demasiado disfruté tanto de Una historia de Bollywood de Sonali Dev. No es una novela ni una autora a la que se le haya dado demasiado bombo, por no decir que nada, así que cuando leí la sinopsis me lancé de cabeza. Me parecía interesante leer una novela romántica ambientada en la India y en Bollywood.

La historia es fresca, divertida y dulce. Los protagonistas son completamente achuchables y los secundarios entrañables. Es como ver en la tele una comedia romántica, pero de las buenas, de las que te hacen sonreír y creer un poquito más en el amor. Una historia sencilla pero llena de frescura. Sé que repetiré con la autora, sin ir más lejos tengo el segundo libro de su serie de Bollywood ya en la recámara: Una novia de Bollywood. Ojalá la disfrute tanto como la primera y pueda venir a deciros que nos os la podéis perder.



LIBRO QUE ME HIZO LLORAR. Os he contado varias veces lo mucho que me afecta personalmente leer sobre la II Guerra Mundial. Son historias que me dejan hecha polvo y, sin embargo, no puedo dejar de leerlas. Leo cualquier libro que cae en mis manos sobre este tema, aunque sea ficción. Veo documentales, leo cómics... siento que nunca sé lo suficiente. Sé que nunca sabré lo suficiente y nada aliviará la espina que tengo clavada.

La historia de Isabelle y Vianne me rompió el corazón de mil formas. Kristin Hannah nos relata en El ruiseñor como fue la vida de las mujeres en la Francia ocupada por los nazis. Creo que disfruté especialmente de esta historia precisamente por eso, porque hablaba de las mujeres. De ellas, de las que se quedaron en casa esperando a la persona amada, de las que lucharon fuera del campo de batalla, porque también fue una lucha a vida o muerte. Porque también fueron valientes. Una joya de libro.


LIBRO QUE ME HIZO FELIZ. No he tenido ni que pensar la respuesta: ¡Piratas! 
Disfruté como una enana con esta historia de Laura Esparza. La leí con la sonrisa permanente en la cara, desde la primera línea hasta la última y creo que con eso ya os digo mucho.

La historia de la intrépida Billie y el temible capitán Blackhawk es disfrutar, con todas las letras. Fue como ver una de esas pelis que tanto me gustaban de niña —y que ahora sigo viendo con la sonrisa boba en la cara, llena de añoranza— como La princesa prometida Willow.

Laura es un soplo de aire fresco entre tanta novela romántica clonada. Es calidad, es originalidad y es frescura. Para mí, es una apuesta segura (y un saco de sonrisas de regalo).




LIBRO ADQUIRIDO MÁS BONITO. Cuando nadie mira de Alejandra G. Remón es el libro más bonito que ha caído en mis manos en lo que llevamos de año. Es igual de bonito por dentro que por fuera.

La portada es simplemente preciosa, elegante, sencilla, delicada. Pero el interior es lo que realmente me llamó la atención. Hay escritos de la autora, algunos a mí personalmente me han llegado más que otros, pero todos merecen la pena, todos te hacen reflexionar y pensar en tu propia vida. También está lleno de fotografías, fotografías a las que podeis echar un ojo —si no a todas, a la mayoría— en la cuenta de Instagram de Alejandra. ¿Son o no son bonitas? A mí me encantaron desde el primer momento y cuando tuve ocasión de hacerme con el libro ni me lo pensé. Creo que es uno de esos libros ideales para regalar.



NUEVO AUTOR FAVORITO. Este punto lo tengo clarísimo y con lo mucho que he dado la matraca por Instagram, no os va a sorprender nada: Rosa Montero.

Que nadie se asuste, sabía quién era Rosa Montero y tenía un par de títulos apuntados desde hacía años, pero hasta hace un mes no había leído nada suyo. La ridícula idea de no volver a verte fue una lectura fantástica (este libro también va a la lista de libros de mi vida). De Rosa no solo me gusta su manera de escribir, lo que realmente me gusta es que leerla es aprender. Aprender de literatura, de historia y de vida, sobre todo, de vida.

Me encanta como piensa, como se abre en canal, como deja una parte de sí misma, de sus vivencias, en cada uno de sus libros. De Rosa Montero leería hasta la lista de la compra.


ÚLTIMO LIBRO LEÍDO. El último libro que leí en el mes de junio fue Ya nada es igual de Lisa de Jong. Un libro que llevaba esperando desde hacía meses, en teoría iba a salir en febrero y al final salió a la venta a mediados de junio.

Supongo que muchas nos lanzamos como locas esperando algo parecido a Cada vez que llueve, la primera novela de la serie, y no fue el caso. Cada vez que llueve tenía mucha intensidad y una historia desgarradora, pocas veces he llorado tanto con un libro. En cambio, en Ya nada es igual encontramos una historia más sencilla, un New Adult que no destaca en nada, que no tiene nada que lo haga resaltar al lado de otras historias del género. No fue una decepción, pero sí esperaba una historia con más miga y con más emoción.


 

NOVEDAD QUE QUIERES LEER. Esta es una pregunta trampa, porque ¿cómo le preguntas a un lector empedernido qué novedades quiere leer? Si empiezo con mi lista no termino. Pero si tengo que elegir una es Caótica Jimena de Neïra.

Sé que los que me seguís desde hace mucho tiempo estáis esperando mi opinión como agua de mayo. Sé que es raro que no haya llegado ya mi reseña con Miss Caffeina sonando a todo trapo. Pero llegará, no sé cuando, pero lo hará.

Dentro de poco hará dos años que os hablé de Oli y Mario, del descubrimiento tan maravilloso que fue para mí Neïra. Quizá sea bonito hablaros de Jimena y Bruno en ese aniversario. Justo ese día...



Espero que no pase otro mes entero sin pasarme por aquí, pero por si las moscas deciros que estoy mucho más activa en Goodreads e Instagram. Allí nos vemos.



LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE, de Rosa Montero


Pero no te recuperas nunca, ése es el error: uno no se recupera, uno se reinventa...


Soy una superficial de narices, la primera vez que me llamó la atención este libro fue cuando salió publicado hace unos cuatro años, y no fue por su sinopsis, fue por lo bonita que era la portada y lo precioso que era el título. En mi defensa diré que es una autora que tenía apuntadísima por su novela Historia del rey transparente. La cuestión es que hasta hace unos días no había leído nada de Rosa Montero, ni siquiera sus artículos de El País, pero sabía que si tenía que empezar con alguno de sus libros, ese era La ridícula idea de no volver a verte, un libro que le gustó mucho a mi amiga Elena.

El título es precioso, pero cuando descubres el por qué de ese título te lo parece todavía más, encierra todo un mundo de sentimientos. Porque aunque Rosa dice que este no es un libro que trate sobre la muerte y el duelo, la realidad es que habla de la muerte, del duelo, del amor, de feminismo y de muchas más cosas. Pero, sobre todo, de Marie Curie, una mujer fascinante, una científica que ganó dos premios Nobel, uno de ellos junto a su esposo Pierre.

Para mí los grandes logros de Madame Curie no eran desconocidos, los conocí gracias a un trabajo que tuve que hacer en el colegio. No recuerdo con exactitud cuantos años tenía, pero serían unos 9 o 10, fue en plena EGB, todavía vivía en Barcelona y guardo algunas imágenes en la cabeza de la tarde que hice ese trabajo para Ciencias Naturales en casa de mis abuelos. Recuerdo que en la portada dibujé a Marie, a una Marie ya mayor, con el pelo cano. Una Marie que ya había sufrido la dolorosa pérdida de Pierre, una Marie que ya había escrito aquel emotivo diario sobre su duelo. Aunque esto último yo por aquel entonces todavía no lo sabía, Rosa Montero me ha regalado todo lo demás, todo el universo Curie de una manera de lo más especial. Especial y sentida al mismo tiempo, por su forma de contarte la vida de Marie entretejiéndola con la suya propia. Ese dolor compartido por la pérdida prematura del compañero de vida, ese duelo que parece que nunca va terminar y el posterior vacío que ya no es capaz de llenarse con nada. Sólo puedes seguir adelante, reinventarte, como dice Rosa, porque hay golpes en la vida de los que nunca te recuperas. Es imposible.

Lo que supuso para Marie la muerte de su adorado Pierre es la esencia de este libro, pero no es lo único que Rosa nos hace llegar con sus palabras. También nos descubre a Marie cuando simplemente era una niña. Una niña con sueños demasiados grandes que un día pensó que jamás podrían cumplirse. Hasta  llegar a la madurez, a la vida con Pierre, a su papel como esposa, como madre, como científica y sobre todo, como mujer. Lo duro que fue ser mujer en un mundo de hombres, dónde en todo momento quisieron restarle valía. Pero no pudieron con la grandeza de Marie, ya os lo digo.

Leer a Rosa Montero es aprender. Pocas, muy pocas veces he quedado tan satisfecha al terminar un libro. Terminé La ridícula idea de no volver a verte sintiendo que sabía un poco más de la vida, puede sonar descabellado, pero realmente sentí que Rosa me había proporcionado un grado de madurez un poco más alto. Me hizo pensar en mi propia vida, en mis propias pérdidas, en mi entorno, en lo que quiero para mí, pero sobre todo, en lo que no quiero bajo ningún concepto. Me llenó una hoja de libreta de títulos de libros que quiero leer —llevo Nada de Carmen Laforet en danza, después de casi diez años criando polvo en la estantería—, de frases que siempre irán conmigo a donde quiera que vaya, de conocimientos que me han hecho de alguna manera crecer interiormente.

Seguro que si os digo que mi andadura con Rosa no se quedó aquí no os sorprenderá. Enlacé el final de este libro con la lectura de su última novela, La carne. Quería probar con la Rosa novelista y no me decepcionó en absoluto. Volvió a demostrarme que leerla es garantía de calidad, de aprendizaje y de nuevas lecturas. Un par de días después me compré dos libros más suyos en Amazon, y cuando llegó el fin de semana otros dos en una librería de segunda mano. Os digo, sin temor a equivocarme, que Rosa Montero va a ser una de las escritoras de mi vida.

Hoy no termino la entrada con una canción porque le veo mucho más sentido dejaros este trailer. Es el trailer de una película que se estrenó hace unas semanas sobre Marie Curie. Desconozco la calidad de la misma, todavía no he tenido ocasión de verla, pero creo que una imagen a veces vale más que mil palabras y al visualizar este minuto escaso de imágenes realmente vi a Marie, a la Marie que yo conocí gracias a Rosa. A la Marie mujer, a la Marie más humana, a la Marie más rota y, a la vez, más luchadora.

Cada vez estoy más cerca de estar más lejos de mí

Los últimos meses han sido de idas y venidas. De entradas que supongo que no todo el mundo ha entendido. De hoy estoy aquí, pero mañana ya no. De semanas en blanco. Hoy sé que me perdí por el camino, y posiblemente, sea culpa mía. 

Empecé este blog con ganas e ilusión, y con el tiempo todo se ha ido por el desagüe casi sin darme cuenta. Cuando llegué aquí disfrutaba leyendo y me apetecía compartir con quién quisiera lo que sentía con esas lecturas. Pero he acabado llena de decepción y desencanto, manteniendo activo un blog que sigue con vida por inercia y medio arrastras. Y eso no es bueno. Tampoco lo es que me duela algo que tanto bien me hacía al principio. Ni que sienta que cada vez estoy más cerca de ser menos fiel a mí misma. No es que hoy sentada delante del teclado vea las cosas de manera diferente. No, no es eso. Sigo decepcionada y sigo dolida con algunas cosas que han pasado estos últimos meses, pero algo en mí ha cambiado.

Enrique Bunbury cantaba con Héroes del silencio "todo arde si le aplicas la chispa adecuada", creo firmemente que he conseguido dar con esa chispa que hace que esto siga funcionando de manera sana. He encontrado mi camino, el camino del que nunca tendría que haberme desviado. Pero a veces me pueden las ganas y me pierden mis convicciones, y he tardado un poco en darme cuenta que estaba librando una batalla que no era mía. Por mucho que hable (hablemos) en voz alta nada va a cambiar. Absolutamente nada. Y yo... yo he decidido centrarme en lo que realmente importa y olvidar el resto.

Lo único que no se ha quedado por el camino han sido mis ganas de escribir. Rosa Montero me las ha devuelto en tropel. Tengo muchas ganas de hablaros de lo que he sentido leyéndola, de lo mucho que me ha aportado y de lo loca me he vuelto comprando libros suyos hasta de segunda mano. También me ha hecho ver que si esto algún día se va definitivamente a la mierda me seguirá quedando lo más importante: ese pequeño grupo de personas unidas por un hilo invisible gracias a los libros. 

 

¡PIRATAS!, de Laura Esparza


Nuestros caminos volverán a cruzarse, Billie. No permitáis que quiebren vuestro espíritu...



Una sonrisa de oreja a oreja, eso es lo que me ha provocado Laura Esparza con sus ¡Piratas! Y no sólo al final de la historia, he mantenido mi sonrisa desde la primera línea hasta la última. Me ha recordado esa sensación que tenía de niña cuando veía en televisión Hook, Willow o La princesa prometida. Esa misma ilusión, esa misma sonrisa ingenua, natural y pura. No es que ¡Piratas! sea un cuento, ni mucho menos, pero es tan divertida, tan fresca, tan original y tan entrañable que me he sentido como la niña que un día fui. Me he reencontrado con aquella Mónica a la que le hacían los ojos chiribitas cuando aparecía en la pantalla el gran capitán James Garfio. En realidad era Dustin Hoffman con pelucón, pero en aquella época ya adoraba a los malos de los cuentos —brujas everywhere—. Todavía no existían los Jack Sparrow, ni los vampiros que brillaban con el sol como un gusiluz.

Con esa ilusión de la que os hablaba, he seguido las peripecias de Billie —para mí siempre será Billie—, sus ansías de aventura, de libertad y esa fascinación por los piratas que trae de cabeza a su padre, el gobernador de Jamaica. Ella no quiere la vida que le espera, no quiere casarse con ninguno de esos pretendientes pomposos, quiere poder elegir, quiere vivir su propia vida. Una vida monótona y aburrida que dará un giro inesperado cuando caiga en las manos del temible capitán Blackhawk. La señorita Wilhelmina Nightingale (Billie) es la llave de su libertad y Blackhawk no piensa desviarse ni un ápice de la misión que tiene entre manos. Aunque claro, no contaba con que su prisionera fuera tan valiente, tan divertida, tan audaz... tan preciosa. En las aguas del mar Caribe lucharán por el futuro que tanto anhelan y nos regalarán aventura, risas, pasión, amistad, batallas al más puro estilo pirata y amor. Mucho amor.

La pluma de Laura Esparza no era desconocida para mí, ya leí en su momento su primera novela A contrarreloj y lo pasé pipa. Cómo dije, sólo me faltaron las palomitas, el chocolate y el regaliz rojo. Después de leer ¡Piratas! he sentido que Laura con sus historias hace que no pierda del todo la fe en la (buena) novela romántica. Ya sabéis que estoy un poco desencantada y en mi última entrada os conté el motivo. Pero al terminar la historia de Billie me ha quedado más claro que nunca que para llegar al lector no sólo tienes que tener una buena historia entre manos, sino ser también una buena narradora, aportar algo nuevo y fresco. Y, como dice la sinopsis, a veces, las grandes historias de amor son aquellas que dan comienzo con un sencillo: «Érase una vez…». No hacen falta grandes fuegos artificiales. Y para mí, la historia de Billie y Blackhawk, es una gran historia de amor.

Gracias, Laura. Gracias por no dejar a la intrépida Billie en un cajón.