A LA DE TRES: TE QUIERO, de Cherry Chic

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
A LA DE TRES: TE QUIERO — Sin mar #1


Los dos son felices, los dos tienen buenas familias y los dos van por la vida 

pensando que no necesitan el amor para sentirse completos.  

Los dos van a darse un batacazo importante...


Cuando hace tres meses descubrí por casualidad Mi canción más bonita, tuve claro que detrás de la historia de Daniela y Oliver había alguien que tenía talento. Y esto podría ser una tontería, pero no lo es, porque hoy en día parece que cualquiera puede escribir una novela romántica y no, no es así. Cherry Chic me convenció, pero no soy una persona que se fíe de las primeras impresiones, así que estaba deseando leer algo más suyo para cerciorarme de que realmente no estaba equivocada.

Entonces llegó a mi manos A la de tres: ¡Te quiero!, quizá fue cosa del destino, o una señal, ¿quién sabe? La cuestión es que no estaba pasando por un buen momento, sólo me hacía sonreír mi 'quitapenas' Luca y la llamada diaria que hago a casa. Hasta que llegó Julieta. Julieta, tan efusiva, tan charlatana, tan vivaracha, tan extravagante. Julieta, la que no cree en el amor hasta que se cruza con Diego. Diego, al que no le gustan la salidas de tono, ni llamar la atención. Tan diferente a Julieta, excepto en un punto, él tampoco cree en esa clase de amor que rompe todos tus esquemas, hasta que se cruza con Julieta.

Julieta y Diego se caen fatal desde el primer momento, aunque claro, su primer encuentro es... digamos que diferente. Y parece que están destinados a encontrarse continuamente, para su desgracia. Pero cómo se suele decir, los polos opuestos se atraen, ¡y de qué manera! Y el odio poco a poco se irá convirtiendo en otra clase de sentimientos que no saben cómo manejar, y que no quieren manejar de ninguna manera. Diego lo tiene claro, es imposible que se esté enamorando de esa cabra loca con incontinencia verbal, que usa los calcetines dispares y que trabaja como zombie en la Casa del terror del parque de atracciones. Y Julieta lo sabe, sabe que no es la clase de mujer que estará en el futuro de Diego, porque tiene asumido que a veces resulta cargante y que no la logran entender, porque quizá es... demasiado.


Cómo ya pasó en Mi canción más bonita las familias de los protagonistas son muy importantes en la trama. En aquella historia me quedé prendada de los hermanos de Daniela, y esta vez, lo he hecho de los de Julieta. Porque ¡son cuatrillizos! Cada uno totalmente diferente y me lo han hecho pasar pipa. Alex, Esme, Amelia y Julieta me han hecho reír cuando más falta me hacía, y eso es impagable. Ya sólo con el Prólogo tenía la sonrisa en los labios. Pero Julieta se ha llevado la palma, me ha hecho reír a carcajada limpia con sus salidas de tiesto, los piques con sus hermanos y sus rifirrafes con Diego. Porque Julieta es diferente, eso ha quedado más que claro, y justamente eso, es parte de su encanto. Ese encanto que rompe todos los esquemas de Diego.

Llevo toda la vida esperando que llegue la gente perfecta, los sentimientos perfectos y, en definitiva, la vida perfecta. Y todo para acabar descubriendo que la perfección no existe, o sí, pero viste calcetines dispares, se disfraza de cualquier chorrada, se ríe como un cerdito y tiene el culo tatuado con la imagen de la portada de una peli de Tim Burton, entre otras muchas cosas. Y es que al final, no hay nada más perfecto que el sentimiento de ser feliz con lo que uno tiene.
Ya sabéis que el chick-lit o historias de ese tipo no me van demasiado, siempre leo otra clase de historias y las que más me llegan al corazón son las sentidas, pero A la de tres: ¡Te quiero! ha sido especial, me ha dado lo que necesitaba en el momento que cayó en mis manos y creo que eso, al fin y al cabo, es lo importante. Necesitaba reír, necesitaba dejar de pensar, necesitaba evadirme... necesitaba a Julieta. Así que llegados a este punto sólo puedo decir: Gracias, Cherry, gracias por Julieta. Gracias por esa chica que me descolocó en un primer momento, pero que al final he acabado adorando. Estoy deseando reencontrarme con ella en las siguientes entregas de Sin mar.

Quería terminar la reseña con una canción divertida, una canción que fuera muy Julieta, y la vez, reflejara a la perfección su historia con Diego. Una canción que hablara del amor de verdad, de ese que no es de color de rosa, del real, del que duele. Del que te llena el corazón hasta reventar y aunque midas metro y medio te hace sentir grande e invencible. El amor por el cual merece la pena dejarse la piel. El amor de tu vida.



OTRAS RESEÑAS DE CHERRY CHIC

Mi canción más bonita

AÑO NUEVO, PROPÓSITOS NUEVOS


Año nuevo, propósitos nuevos... ¿no os gusta hacer propósitos? A mi sí, igual que hago el balance del año que termina, me gusta hacerme propósitos para el que empieza. Pero propósitos factibles.

Los primeros propósitos que me han estado dando vueltas en la cabeza han sido los lectores y es que, aunque el 2016 ha sido un año de buenas lecturas, en muchas ocasiones me he quedado con ese regustillo de insatisfacción llamado "necesito algo más". Seguro que me lo habéis leído en Goodreads más de una vez. Al final he decidido proponerme para este año leer menos libros. Quiero disfrutar más de lo que leo, buscar historias que aunque no sean novedosas me den ese pellizquito en el corazón que muchas veces tanto necesito, o simplemente que me aporten cosas nuevas, nuevas sensaciones. Quiero leer historias que me hagan pensar, que me emocionen, que me remuevan por dentro, que me enseñen. Que me den vida. Así que es posible que os hable de algunos libros que no entren dentro de la novela romántica.

Quiero que Miss Brandon siga siendo lo que es, un blog independiente, dónde hablar de libros, de música y de vida. No comulgo con muchas cosas que reinan en el mundillo de los bloggers literarios —poco respeto y jetas a tutiplén, por poner algunos ejemplos—, y cada día menos. El último trimestre del año pasado acabé muy quemada, y más de una vez pensé si realmente merecía la pena seguir adelante, porque parece que si dices lo que piensas y no bailas el agua al prójimo no vales nada. Y eso no va conmigo, porque para mí el blog es un rincón personal dónde compartir con el mundo mis inquietudes, mis lecturas, una parte de mí. 

Otro de mis propósitos para este año, es volver a correr. Hace dos años tuve que dejarlo después de que una periostitis tibial me amargara la existencia meses y meses —estuve una temporadita larga bajando las escaleras que parecía Chiquito de la Calzada— y mi ilusión de hacer un medio maratón se fue a la porra cuando ya lo rozaba con la punta de las zapatillas. De momento, este propósito lo llevo bien, el día de San Esteban —26 de diciembre— ya empecé a darle caña a la elíptica, para empezar a poner fuertecillas las piernas —y para rebajar los polvorones—. Dentro de nada, a quemar de nuevo zapatilla, espero.

Quiero sonreír y compartir momentos con esa gente que realmente me quiere en su vida y a la que yo quiero con todo mi corazón. Besar y abrazar fuerte. Y echar de menos, porque aunque me cueste sé que es un sentimiento que va a unido a cosas lindas.
No quiero esperar nada, porque estoy cansada de que la tristeza me coma a bocados cuando todo se vuelve a torcer, cuando vuelvo a darme cuenta de que no, de que las cosas nunca cambiarán. En fin, lo bueno que venga... ¡bienvenido sea! Y lo malo ya lo capearemos, ¿no creéis?

Vamos a por el 2017 con ganas, chicos... 


ADIÓS 2016. LIBROS, MÚSICA Y VIDA

Si esta entrada tuviera música, sonaría Hooked on a feeling ♫

Dos mil dieciséis, empezaste como un año más, parecía que ibas a ser igual de monótono que los últimos, pero pronto empezaste a mostrar tu cara y lo hiciste de la peor manera. La víspera de Reyes, mientras compraba los últimos regalos, una llamada me dejaría fuera de juego. Una llamada inesperada que terminó con un viaje exprés a Madrid. Un viaje triste y frío, para despedir a alguien que se había ido de manera repentina. 
Los meses siguientes fueron tranquilos, pero todavía me tenías reservadas más sorpresas, aunque esta vez más agradables. De golpe y porrazo, y sin estar preparada, tenía dos semanas para meter toda mi vida en cajas de cartón, y lo más difícil no fue empaquetar tanto en tan poco tiempo, lo realmente difícil fue dejar a los míos. Hacía años que no lloraba hasta quedarme seca por dentro, me partía el corazón marcharme, sobre todo, porque en ese momento tomara la decisión que tomara lo sentía como una pérdida: ¿Mi familia o Mr. Brandon? El futuro de la relación estaba en mis manos, y saberlo me creaba tal ansiedad que pasé unos días realmente malos. Siempre fui de las que decía que jamás dejaría todo por amor, jamás. Y al final... lo he hecho. Nunca olvidaré ese día de finales de julio, cuando arrastraba una maleta de casi 12 kilos mientras me despedía de mi abuela, mi 'madre' a efectos prácticos, la persona que más quiero en este mundo. Me dolía tanto, sobre todo verla llorar, que estuve todo el viaje en tren hasta Madrid escuchando en bucle Organs de Of Monsters and Men. La melancolía y la tristeza que destilaba la voz de Nanna Bryndís era exactamente la que sentía en ese momento. Quería escupir el miedo que me embargaba. 

Los primeros días lejos de casa fueron difíciles, no voy a mentir, pero Mr. Brandon lo hizo todo mucho más sencillo, con esa paciencia infinita que a veces no sé bien de dónde saca. Mi madre siempre ha dicho que la paciencia es un don, quizá tenga razón. Nos instalamos en Villa Brandon a principios de agosto y pronto las semanas volaron, y todo empezó a ser... fácil. Todavía me sorprende mi poder de adaptación, con lo reacia que siempre he sido a los cambios, incluso a los más insignificantes. Sólo faltaba Luca en la ecuación, nuestro pequeño Luca, y llegó a mediados de octubre, por sorpresa, como las cosas más bonitas. Un regalo de Navidad adelantado, y el principio de la familia Brandon.

A pesar de los momentos tristes o complicados, ya ves que me has dado regalos bonitos, y has traído a mi vida personas de las que suman, de las que te hacen crecer, que al final son las que realmente merecen la pena. Me has traído a Lidia, y ha sido un apoyo fundamental en estos meses de cambios. Compañera de lecturas, de recomendaciones y de confidencias. No soy una persona que utilice el término "amiga" a la ligera, pero sin duda ella cada día me demuestra que está ahí, que es una de esas personas bonitas que la vida cruza en nuestro camino para que sea más plena.

Gracias por grandes lecturas, dos mil dieciséis.

Gracias por Pablo, por ese Pablo de Martina en tierra firme, ese Pablo que me puso la piel de gallina y me hizo derramar lágrimas como puños. Por su madurez, su sensatez, su entrega, por amar a Martina más que al mar.
Gracias por Daniela y Luca, porque ambos me hicieron vivir una de las historias de amor más bonitas que he leído. Por ser personajes de carne y hueso, con sus errores, sus miedos, sus inseguridades.
Gracias por Lucas y Valerie. Me hicieron reír cuando se conocieron, y me emocionaron cuando tuvieron que luchar por su historia. Supieron tocar la tecla adecuada para dejarme huella con esa segunda parte. Real y sentida, de las que te apretujan el corazón.
Gracias por Gideon y Sylvia, y por Sarah y Liam, por demostrarme que el amor, el amor puro, puede romper la barrera del tiempo y la distancia.
Gracias por Rin y Via, los más jovenzuelos de esta lista de agradecimientos y protagonistas de una de las historias más bonitas y especiales que he leído en mi vida. Una de esas historias que te producen una sensación de bienestar y te dejan con una sonrisa en la cara. Fue precioso conocerlos este año y acompañarles en su camino.
Gracias por Lauren y Ryan, y por Elsie y Ben. Por sus historias, diferentes pero igual de sentidas. Por dejarme los sentimientos a flor de piel y con la cabeza echando humo de tanto que me hicieron reflexionar sobre el amor y la vida. ¿Hay algo más bonito que eso?
Gracias por Serendipia, por esos fragmentos que tanto me han acompañado en mis momentos más flojos y, que en muchas ocasiones, me han dado una pizca consuelo entre tanto cambio vivido.
Gracias por Julieta, esa chica tan... ¡demasiado!, que llegó a mi vida por sorpresa y cuando más falta me hacía, cuando necesitaba dejar de preocuparme, necesitaba evadirme... Necesitaba reír. Y ella, con sus calcetines dispares, su incontinencia verbal, su adicción al helado de kinder y a las pelis de Tim Burton, puso color a un diciembre que se presentaba gris.

Gracias también por las canciones que han sonado en mi Ipod. Por esas canciones para el tiempo y la distancia, canciones que me recuerdan momentos, despedidas, sonrisas, lágrimas, abrazos... Canciones que también son tuyas, dos mil dieciséis.


01. High, de Young Rising Sons
02. Nowhere to go, de Hurricane Love
03. The riot's gone, de Santigold
04. Trouble I'm in, de Twinbed
05. Take me out, de Franz Ferdinand
06. Too far, de Anna F.
07. Wake up, de Arcade Fire
08. Burn, de The Cure
09. Forget, de Marina and the diamonds
10. Organs, de Of Monsters and Men
11. Fairy paradise, de CocoRosie
12. 1957, de Milo Greene
13. Keep your lips sealed, de The Dø
14. Setting the word on fire, de Kenny Chesney con P!nk
15. Stop desire, de Tegan and Sara
16. Hooked on a feeling, de Blue Swede

· B o n u s t r a c k ·

01. Matemática de la carne, de Rayden
02. Oh, sana, de Miss Caffeina
03. I.M.T. Incapacidad moral transitoria, de Love of Lesbian
04. Te debo un baile, de The New Raemon
05. El baile, de Izal



01. Viento de cara, de Supersubmarina 
(Horizonte Martina, de Elísabet Benavent)
02. Maldita dulzura, de Vetusta Morla con Carla Morrison
(Bilogía Daniela, de Neïra)
03. About a girl, de Nirvana 
(33 razones para volver a verte, de Alice Kellen)
04. All I want, de Kodaline 
(La estúpida idea de dejarte marchar, de María Montesinos)
05. Another love, de Tom Odell 
(Todas las estrellas son para ti, de J. de la Rosa)
06. Nothing compares to you, de Passenger, The Once y Stu Larsen
(Por siempre, ¿felices?, de Taylor Jenkins Reid)
07. In my veins, de Andrew Belle con Erin McCarley
(La voz de Archer, de Mia Sheridan)
08. I will wait, de Mumford & sons 
(Laura va a por todas, de Marta Francés)
09. Oblivion, de Bastille 
(Bilogía Lucía, de Saray García)
10. Invincible, de Muse 
(Juntos somos invencibles, de Joana Arteaga)


PD1. Alguna vez os he contado que cada año hago una lista de Spotify con las canciones que me han acompañado en el transcurso del mismo. Hace unos meses os comenté que tenía la idea de este año convertirlo en algo físico, hacerle una carátula y tener un CD con la banda sonora de este 2016. María Ángeles (Una bloguera eventual) me dijo que le gustaría que lo compartiera con vosotros, que le hiciera fotos a ese CD. De momento no lo tengo apañado pero en cuanto lo tenga os lo enseñaré, lo que sí tengo es la carátula y la lista de canciones, y eso sí lo comparto hoy con vosotros para cerrar el año.

PD2. Me parecía chulo también compartir con vosotros esas canciones que acompañan algunas de las historias que he leído, canciones que al escucharlas ahora me llevan directamente a ellas, a lo que me hicieron sentir en su momento. A Pablo y Martina, a Daniela y Luca, a Lauren y Ryan... Muchas de estas historias, como sabéis, han dejado su huella este año. Algunas, también musicalmente.

FELIZ NAVIDAD


Y llegó la Navidad...

¡Qué rápido ha pasado el tiempo! Me parece increíble que el 2016 esté dando sus últimos coletazos, que se cumpla medio año desde la mudanza y que Luca lleve ya en nuestras vidas más de dos meses. 

No soy una persona muy navideña, como ya os dije en mi último post, pero este año he disfrutado comprando el árbol, los adornos, las luces y un montón de chuminadas. Quizá porque es la primera Navidad que vamos a pasar todos los días juntos, con todas esas primeras veces que eso conlleva. Va a ser la primera Navidad de Luca, aunque con él hemos hecho trampas y lleva ya unas semanas gozando de uno de sus regalos, y digo gozando con todas las letras, porque le ha encantado su nueva cama, que es tan grande, tan calentita y tan mullida que yo le llamo "el palacete". Ya podéis imaginar como está el tío, ¡cómo un marajá! 

Es una Navidad diferente y quizá un poco triste, porque echar de menos a diario es complicado, pero en estas fechas siempre cuesta un poquito más. Espero poder ir a casa, aunque sea un día, a achuchar a los míos. Creo que hasta me conformaría con cinco minutos... Voy a desearlo muy fuerte, ¿no dicen que en Navidad todo es posible?

Qué paséis unos días de fiestas estupendos, que disfrutéis de la familia, de las comidas ricas, de los dulces... y de los regalos. ¡Qué os regalen muchos libros que luego compartir con el mundo! Y sobre todo, que seáis muy, muy felices.