STAND BY

16 julio 2016


Seguro que os habéis dado cuenta que las últimas semanas he estado un poco ausente, he leído poco y he escrito menos aún. Este mes de julio estoy tirando principalmente de entradas que ya tenía preparadas desde hace días, y la razón no es otra de que estoy en plena mudanza.

Después de seis años de hacer —y deshacer— maletas, de viajes eternos en tren y de despedidas que te rompen, por fin, la casa de los Brandon es una realidad. Parecía que este día nunca iba a llegar y de repente han dejado de ser planes futuros susurrados una noche tumbados uno al lado del otro. Por delante me quedan semanas para empaquetar toda mi vida y poner rumbo a más de 350 kms de la que ha sido mi casa los últimos veinte años. Semanas para empezar a construir juntos esa vida que siempre soñamos tener y que tanto se resistía en llegar. Semanas para hacer mía esa nueva rutina y volver con vosotros con más ganas que nunca.

Me ha costado mucho escribir esta entrada, la he empezado de maneras diferentes y todas ellas he terminado borrando y empezando de nuevo. Quizá sea esa sensación de despedida que se apodera de mi mientras tecleo, las despedidas me ponen tremendamente triste y mi corazón estos días está hecho un guiñapo por la acumulación de ellas. Pero esto sólo es un hasta luego, me ausentaré un tiempo hasta que me acomode un poco y después volveré. Palabrita.

Prometo hacerlo más pronto que tarde. ¿Me esperareis?
Os voy a echar mucho de menos.

EN LA ISLA, de Tracey Garvis Graves

06 julio 2016

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
ON THE ISLAND — On the island #1 ★★


El mayor desafío para Anna será el de convivir con un chico 

que rápidamente se está transformando en un hombre


En mi isla es uno de esos libros que dejé pasar en su momento, no me llamó la atención lo suficiente. Pero ¿sabéis esa sensación cómo si un libro te persiguiera? Eso me ha pasado con este, cada cierto tiempo me cruzaba con él y al final he caído en sus redes. Y me alegra haberlo hecho porque me ha parecido una historia con un punto diferente.

Anna es una profesora de treinta años que siente que su vida se ha estancado, su mayor sueño es casarse y tener hijos, pero después de ocho años de relación con John ha asumido que él no quiere lo mismo. Dadas las circunstancias, cuando le llega una oferta para ser tutora durante el verano de un chico dieciséis años, no se lo piensa ni un segundo. El cambio de aires le irá bien, un verano en las Maldivas, lejos de John, dónde podrá pensar cómo encauzar su futuro y su relación.
T.J. tiene dieciséis años y después de haber superado un cáncer lo que menos quiere es pasar el verano con su familia, quiere quedarse en Chicago, salir con sus amigos y disfrutar de ese tipo de cosas que durante un tiempo no pudo. Pero sus padres sólo le dan la tregua de un fin de semana y después tiene que hacer el viaje a las Maldivas con Anna, su tutora.

Anna y T.J. llegan a Malé después de un largo viaje en avión, pero todavía les queda un pequeño trecho que deben hacer en hidroavión hasta llegar a la casa de veraneo de los Callahan. Pero nunca llegan a su destino, tienen un accidente y acaban en medio del océano perdidos. La suerte hace que acaben en una pequeña isla y, partir de entonces, tendrán que sobrevivir con lo poco que tienen.

Gran parte de la novela nos narra ese tiempo que están en la isla, cómo logran sobrevivir a pesar de las vicisitudes. Y también, cómo con el paso del tiempo, los sentimientos entre ambos florecen y acaban enamorados. Sé que esto a priori puede descolocar un poco. Cuando llegan a la isla tienen dieciséis y treinta años, y en ese momento no me encajaba la historia de amor, sobre todo porque la diferencia de edad de los protagonistas es la misma que me llevo yo con mi hermano y me imaginaba a mi con uno sus amigos y arrugaba un poco el morro. En una edad más adulta se nota menos esa diferencia, pero cuando uno de los dos está en la postadolescencia las diferencias son notorias. Pero conforme iba leyendo conectaba mejor con su historia, con lo que sienten Anna y T.J. el uno por el otro, en parte porque el amor entre ellos se cuece a fue muy lento y me ha resultado muy sencillo empatizar con Anna, con ese cúmulo de emociones y sentimientos que le despierta T.J. Con el paso de los meses T.J. deja de ser un chiquillo y pasa a ser un hombre, ya con sólo dieciséis años tenía una madurez y una tenacidad por encima de los chicos de su edad, pero incluso en la narración de la historia se nota el paso del tiempo, la autora lo ha sabido transmitir en el personaje de T.J. de manera perfecta.

—Te quiero, Anna. 
Por su gesto de sorpresa, deduje que no se lo esperaba. 
—No tenías que enamorarte —susurró. 
—Pues lo he hecho —repuse, mirándola a los ojos—. Llevo meses enamorado de ti. Te lo digo ahora porque creo que tú también me quieres. Lo que pasa es que piensas que no deberías hacerlo. Ya me lo dirás cuando estés preparada. Puedo esperar —la acerqué a mí y la besé, y después sonreí—. Feliz cumpleaños —añadí.

Pero cómo os decía antes la historia no se centra solo en el tiempo que están en la isla —que es mucho—, después tendrán que hacer frente a sus vidas en Chicago. Volver a la realidad no será nada fácil para ninguno de los dos, tendrán que superar los prejuicios que despierta su relación y volver a encauzar sus vidas después de tanto tiempo en la isla. Cuándo solo se tenían en uno al otro era sencillo amarse, pero ahora que han vuelto a su vida de antes, a la vida real, empiezan a vislumbrar los obstáculos y los miedos empiezan a hacer acto de presencia, ¿su amor será capaz de superarlo todo?

En la isla me ha gustado mucho, me ha sorprendido porque si en su momento dejé pasar esta historia fue precisamente porque pensaba que no me iba a aportar nada nuevo. Y estaba muy equivocada, ha sido algo totalmente diferente y una historia de amor preciosa.

JUNIO

30 junio 2016


T r e s   l i b r o s   p a r a   j u n i o

COMO DIENTE DE LEÓN
Pilar Fernández Senac

Una de mis mejores lecturas del mes. La parte final no era la que esperaba, ni la que mejor me cuadrara, pero mentiría si dijera que Como diente de león no ha sido una lectura satisfactoria. La historia de Diana me hizo reflexionar, y cuando un libro te hace pensar creo que es bueno porque de alguna manera te enriquece, te aporta algo. Me encanta leer por puro entretenimiento, pero a veces necesito algo que me deje un poso, que me de algo más y Pilar me lo dio con esta novela. 

MI ISLA
Elísabet Benavent

Mi isla no está en este apartado porque haya sido una de mis mejores lecturas del mes, está porque todavía hoy tengo en el cuerpo esa sensación extraña que me dejó la historia de Maggie y Alejandro. Me gustó y no me gustó. Podría ser una buena historia para quien se quiera iniciar en las historias de Elísabet Benavent para probar con su estilo y no liarse con trilogías, pero desde mi punto de vista, si tuviera que recomendar por dónde empezar a leer a Elísabet sin duda diría que con Valeria. Descubrirla por orden de publicación: Valeria, Silvia, Alba, Martina y Maggie. Eso sí, con Mi isla hay que tener en cuenta que nos la vendieron como una historia de amor sencilla, menos intensa... y ya os digo que nos tomaron por el pito del sereno.

 MALDAD LATENTE
Sandra Brown

Tercer viaje del Club de Lectura de Viaje Literario, esta vez con destino Carolina del Norte de la mano de Sandra Brown, una autora que me habían recomendado muchas veces pero que hasta ahora no había catado. La experiencia ha sido fantástica, tanto por la lectura como por la compañía. Una historia de suspense romántico —más suspense que amor— que me enganchó completamente. ¿Hay algún detalle que no me cuajó? Sí, lo hubo, pero le resto importancia porque mi valoración global es buenísima. Seguro que sigo descubriendo a la autora.


E n t r a d a s   p u b l i c a d a s



C i n e   y   t e l e v i s i ó n

VOLVER A NACER
(2012)

Esta es una de esas películas que hubiera dejado pasar sin pensármelo ni dos veces. Pero hace unos meses Lidia de Cielos de papel me recomendó la novela en que está basada, La palabra más hermosa, y hace un par de semanas aprovechando que la daban en la tele la vi y me gustó bastante. Reconozco que Penélope Cruz es una actriz que no me motiva demasiado y eso, a priori, me tiraba para atrás. Pero me gustó la historia, su dureza, su sentimiento... Me sorprendió, sobre todo la última parte.

JANE THE VIRGIN
Temporada 1

Llevo una larguísima temporada que tengo las series abandonadas y empecé a ver Jane the Virgin por pura curiosidad. No me llamaba la atención nada de nada, pero recuerdo que Bréa de La entropía de mi estantería la puso entre sus mejores series del 2015 y pensé, ¿por qué no? Tengo que decir que me ha sorprendido para bien, no era lo que esperaba y ha sido una grata sorpresa. No es de las mejores series que he visto pero entretiene, te ríes con ella —me parto con ese rollo culebrón que se gasta— y tiene un puntillo de misterio la mar de resultón.


M ú s i c a

Este mes lo que más he escuchado ha sido el nuevo disco de los Red Hot Chili Peppers que salió a la venta el pasado 17 de junio. Es un grupo de los que siempre encuentro algún temazo de cada nuevo disco que sacan al mercado. De hecho, mi tono de móvil desde hace tres o cuatro años es Snow (Hey Oh), temazo donde los haya. Pero este mes de junio también ha venido marcado por la banda sonora de Like Crazy, a raíz de la entrada que escribí sobre la película he vuelto a escucharla mucho, sobre todo en esos momentos más flojillos. Es preciosa, pero tiene ese puntillo tristón que te remueve algo por dentro.

RED HOT CHILI PEPPERS

The Getaway (2016)  
Dark Necessities

ÉRASE UNA VEZ EN LONDRES, de Laura Maqueda

29 junio 2016

ROMÁNTICA CONTEMPORÁNEA
ÉRASE UNA VEZ EN LONDRES ★★


¿Puede el modelo más famoso del mundo
enamorarse de una chica corriente?


Érase una vez en Londres con esa portada tenía pinta de ser una lectura ligera y divertida, ideal para el verano. Después de leer la novela os puedo confirmar que no iba del todo desencaminada con esa primera impresión. La historia que nos presenta Laura Maqueda no tiene mucha miga, es tal cual la sinopsis. Una historia cortita, entretenida y sencilla, muy sencilla. 

Miriam es una joven profesora que cómo tantos españoles con la crisis decide buscarse las habichuelas fuera de casa. Su destino no es otro que Londres, allí le espera un trabajo en un hotel de Luton, o eso es lo que le han dicho en New Beginnings, la empresa de búsqueda de empleo a la que contrató sus servicios. Pero la cosas no salen como Miriam había planeado y cuando llega a Heathrow se da cuenta de que la han estafado, no tiene trabajo, ni alojamiento, ni nada de nada. Totalmente desesperada y con la maleta a cuestas intenta buscar algún hostal donde pasar la noche hasta decidir qué hacer, pero no es el día de suerte de Miriam. ¿O quizá sí? En su camino se cruza Julian, un hombre elegante y atractivo que al ver a la joven española en apuros decide ofrecerle una habitación de su casa. Y ella después de pensarlo... ¿dos minutos? acepta, claro. Lo más normal del mundo, oye.

Pero ahí no acaban las sorpresas para Miriam, porque no es que Julian sea un pobretón inglés que vive en un modesto pisito londinense. Julian vive en el barrio de Belgravia, en una casa enorme, con una decoración exquisita. Miriam tiene claro que quedarse allí será algo temporal, no quiere abusar de la hospitalidad de su anfitrión, y tampoco se ve capaz de controlar el impulso de echarse en los brazos de Julian como un koala cada vez que le sonríe o le guiña uno de sus ojazos azules. ¿Quién le iba a decir que nada más pisar Londres se encontraría con un espécimen de semejante calibre? Y es que ese fabuloso espécimen no es otro que el modelo más cotizado del momento, Julian Cole. Aunque claro, Miriam todavía no lo sabe, y se enterará de una manera... digamos que algo inesperada.

Julian no puede evitar que Miriam le despierte curiosidad. Es una chica sencilla, impulsiva, para nada el tipo de mujer con el que suele salir, pero no puede evitar encandilarse con su risa, sus bromas, su desparpajo, ni desprenderse de esa sensación de plenitud que le proporciona estar a su lado. Miriam es tan diferente a Maggie. Sí, Maggie, su novia... ¡ya tenemos el lío servido!


Érase una vez en Londres es como un cuento de hadas moderno en el que no falta el príncipe azul —Julian es todo un príncipe azul, de los que no destiñen demasiado— ni esos pequeños obstáculos que tienen que superar hasta comerse las perdices. Una historia sin grandes giros, muy sencillita, fresca y entretenida. Un libro piscinero, ideal para evadirse en esta época del año.